Abbas Kiarostami, fallecido el 4 de julio de este año en París, a los 76 años, víctima de cáncer.

Abbas Kiarostami un renovador del lenguaje cinematográfico

El Art Cinema de la ciudad de Coral Gables presentó, el 9 de agosto pasado, la película iraní Primer plano (Nema-ye Nazdik; conocida como Close-up en muchos países) de Abbas Kiarostami, fallecido el 4 de julio de este año en París, a los 76 años, víctima de cáncer.

El Art Cinema de la ciudad de Coral Gables presentó, el 9 de agosto pasado, la película iraní Primer plano (Nema-ye Nazdik; conocida como Close-up en muchos países) de Abbas Kiarostami, fallecido el 4 de julio de este año en París, a los 76 años, víctima de cáncer.

La introducción del filme estuvo a cargo de Natalio Chediak, fundador del Festival Internacional de Cine de Miami, quien en 1995 presentó en ese Festiva la obra maestra de Kiarostami, La trilogía de Koker.

El primer contacto directo con Kiarostami lo hizo Chediak en 1994, a través del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, miembro del jurado del Festival de Cannes, cuando la tercera película de La trilogía de Koker,

A través de los olivos, compitió por la Palma de Oro.

La trilogía completa (4 horas y 40 minutos de duración) fue presentada en el Festival de Miami conjuntamente por Kiarostami y Cabrera-Infante.

DESCRIPCIÓN DE LA TRILOGÍA

La primera película de La trilogía de Koker, ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), tiene un argumento sumamente simple: un niño busca la casa de un compañero de clase para devolverle un cuaderno.

La aldea de Koker, donde se filmó la película, fue devastada por un terremoto, y la segunda película de la trilogía,

Y la vida continúa (1991), trata sobre los esfuerzos del Kiarostami (interpretado por Farhad Kheradman) por encontrar a los niños actores de la primera (Babek Ahmed Poor y Ahmed Ahmed Poor, que reaparecen vivos en A través de los olivos).

El tema de la tercera película, es la filmación de la segunda (Ali Keshavarz hace el papel del director y Kheradman aparece como él mismo, es decir, como el actor que interpretó a Kiarostami en la segunda). En esta intrincada red de matrioskas argumentales, los verdaderos protagonistas son los habitantes de la aldea y sus relaciones con el entorno.

La trilogía de Koker es una de las 10 películas fundamentales del siglo XX, por el uso creativo y experimental de los recursos expresivos del cine en un filme que refleja empatía ante los más necesitados. Jean-Luc Godard afirmó que la historia del cine (en el siglo XX), comienza con Griffith (Intolerancia) y culmina con Kiarostami.

En 1997, Kiarostami obtuvo la Palma de Oro en Cannes por El sabor de las cerezas, sobre un hombre que planea suicidarse e invita a desconocidos a subir a su auto para proponerles que lo entierren. Con esta premisa básica Kiarostami hizo un filme de estructura abierta lleno de reflexiones sobre la vida, la muerte y el más allá.

PRIMER PLANO

Primer plano (1990) narra la verdadera historia de un joven humilde, Hossain Sabzian, que se hace pasar por el director de cine Mohsebn Makhmalbaf ante una familia adinerada (de apellido Ahankhan), cuyo hijo arquitecto desea dedicarse al cine.

Al ser descubierto, el impostor es sometido a juicio. Ante un juez sumamente sensible (Haj Ali Reza), el acusado explica su situación de pobreza y su emoción al ser recibido en una casa de clase media acomodada y atendido a cuerpo de rey.

Kiarostami obtuvo permiso para filmar el juicio y posteriormente decidió hacer un filme de ficción sobre los acontecimientos que rodearon el juicio, pero utilizando como actores a las personas que vivieron los hechos (docu-ficción).

Las tomas del juicio son auténticas, pero el resto (el encuentro de Hossain en un autobús con la madre del joven arquitecto, la cual lo invita a su casa pensando que se trata de Makhmalbaf; las relaciones de la familia Ahankhan con Hossain; las dificultades de Kiarostami para completar su película, etc.) son reconstrucciones dramáticas.

El filme tiene apariencia de cinéma vérité, la naturalidad de los protagonistas es sorprendente (no es fácil interpretarse a sí mismo ante una cámara de cine) y conmueve el profundo humanismo del director: en la secuencia final, Makhmalbaf se ofrece como intermediario para reconciliar a Hossain con la familia estafada.

EPÍLOGO

Kiarostami siempre fijó su atención en los dramas humanos, sin hacer referencia al entorno político como un recurso para darle a sus películas una dimensión histórica (cuando se filmó Primer Plano, la guerra con Irak era todavía un acontecimiento reciente). El director afirmó una vez: “Un árbol es un árbol solamente cuando está solo; junto a otros árboles es un bosque”. Kiarostami logró siempre proyectar la dimensión social a través de los individuos cuyos sueños, tragedias, esfuerzos y trabajos, reproduce y describe minuciosamente en sus películas.

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