Ley Electoral, Nicaragua, Daniel Ortega
Mauricio Mendieta Herdocia

La carrera de 100 metros planos por las curules

A propósito de las Olimpiadas, la carrera por las curules ya comenzó. Solamente algunos pocos podrán alcanzar la meta, pues la inmensa mayoría a pesar del esfuerzo físico forzado y desesperado no llegarán. Conociendo los procedimientos en este tipo de competencia política, me imagino que algunos han ofrecido hasta comprar una curul a los “partidos” participantes, pero resulta que el dueño de la pista únicamente asignará aproximadamente veinte curules a los participantes adversarios de los 110 que están compitiendo. Para su asignación se cuenta desde ya con un juez que está comprado, quien las establecerá de acuerdo con las instrucciones recibidas.

Es interesante e importante analizar la motivación que tienen todos estos corredores para competir. La mayoría de ellos esgrimen el argumento “patriótico” de la misma manera que la clase política, que está participando en política y está compitiendo en esta carrera “por Nicaragua”, no por ningún otro interés o motivo. “Su amor” por el país es de tal magnitud que no pueden abstenerse de participar y cualquiera de ellos sería capaz de ganarle al campeón mundial de los cien metros planos el jamaiquino Usain Bolt.

Son contados probablemente con los dedos de una mano los que efectivamente desean alcanzar un escaño en la Asamblea para contribuir con la introducción de iniciativas de ley que vayan efectivamente en beneficio de la población.

La inmensa mayoría están por asegurarse una estabilidad económica con el salario nada despreciable de poco más o menos cinco mil dólares por los próximos cinco años, además de otros privilegios inherentes al puesto como libres introducciones, combustible, y cuatrocientos mil córdobas para ayudas sociales en sus respectivos municipios, que terminan siendo utilizados en algunos casos de acuerdo con el uso discrecional de cada diputado. En otras palabras, ven la posibilidad de una curul como una forma de conseguir un empleo fijo por cinco años. Esto último es tan cierto que en las elecciones pasadas algunos llegaron a un acuerdo, propietario y suplente, para alternarse en el ejercicio de la curul para compartir el salario.

Otros lo hacen con el deseo y afán de una figuración permanente por cinco años, al ser reconocidos como diputados de parte de un sector de la población.

Existen otro tipo de corredores, que son los que participan por medio de un “partido” de escasos miembros en alianza con el dueño de la pista. Lo sorprendente es que lo hacen de manera colectiva o individual sin ningún rubor en la cara o vergüenza, a pesar de la claridad de su sentido servil y su carácter oportunista con el dueño de la pista.

Estos participantes tienen una gran ventaja sobre los corredores anteriores, pues siempre saldrán favorecidos por el dueño de la pista, el cual valora muy bien su conducta sumisa, incondicional y despersonalizada, y no necesitan esforzarse mucho en la pista, ya que de no salir premiados con una curul, sí pueden contar con un puesto permanente en el Gobierno, y con un poco de suerte pueden conseguir hasta un cargo diplomático.

En ambos casos, tanto los que van como satélites disfrazados de opositores, como los que participan en la carrera con el dueño de la pista y con todo respeto para los colegas, podemos afirmar de forma categórica que van a vivir del “hueso” por cinco años o más, convirtiéndose en unos verdaderos “ortopedistas políticos”, ya que sin necesidad de asistir a un curso de posgrado en esta especialidad médica, en la práctica son unos verdaderos expertos en la materia.

Escribo este artículo que refleja nuestra incontrovertible realidad política. Lo hago de forma irónica porque los nicaragüenses ya perdimos la capacidad de asombro y de sorpresa. Que si bien es cierto la hemos perdido, también es innegable que siempre nos va a entristecer el proceder reprochable y vergonzoso de estos conciudadanos, al hacer creer a nuestra población que en este país no existe gente seria, correcta y honesta.

El autor es médico.

Opinión curules archivo

COMENTARIOS

  1. Edmund Dantes
    Hace 10 años

    Si hay gente honesta, proba, honesta. Lo que no hay es suficientes que sientan obligacion personal alguna por la democracia, ciudadania y civismo, porque carecen de este conocimiento. Somos una poblacion de huecos, y mientras no aprendamos sobre estos tres pilares, asi seguiremos por los siglos de los siglos.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí