Los granadinos despidieron ayer a monseñor emérito Leovigildo López Fitoria, quien murió a los 89 años, la noche del viernes, en su casa de habitación en Diriá, Granada.
López Fitoria falleció tras una enfermedad que lo mantuvo postrado los últimos dos meses.
“Deja un testimonio grande, pues desde el 7 de octubre de 1972 comenzó a trabajar por las causas sociales, fue muy enérgico con las necesidades en el terremoto de Managua, porque hubo muchas contrariedades con las autoridades civiles”, explicó monseñor Marcial Guzmán, canciller de la Diócesis de Granada.
Su cuerpo fue trasladado a Boaco, su ciudad natal, donde se oficiará hoy una misa de cuerpo presente y posteriormente será sepultado.