Después del asesinato de mi padre, cuando se construyó el rústico mausoleo y se enarboló la cruz de hierro sobre la tumba del héroe, la familia ubicó sobre la tapa un sencillo epitafio que lee: Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, nació el 23 de septiembre de 1924, murió el 10 de enero de 1978 y resume su vida en dos palabras: Nunca claudicó.
No sé cómo llegó a su oficina, pero allí colgaba este pensamiento que hoy con la destitución de 28 diputados elegidos en el 2011, un golpe que termina de demoler el pluralismo político y la institucionalidad en Nicaragua, cobra nueva actualidad, dice así:
“No claudiques.
Si en la lid el destino te derriba;/ si todo en tu camino es cuesta arriba;/ si tu sonrisa es ansia insatisfecha;/ si hay faena excesiva y vil cosecha;/ si a tu caudal se contraponen diques,/ date una tregua ¡Pero no claudiques!”
Recordé este bellísimo pensamiento porque quienes nos resistimos a halagos y amenazas fuimos consecuentes con él y no dimos nuestro brazo a torcer, es decir, no claudicamos ante las pretensiones de imponernos un liderazgo postizo por decreto o resolución de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que ya sabemos que actuó bajo las instrucciones del poder omnímodo que se cierne sobre Nicaragua.
Sí, reconozco que fuimos desobedientes ante el capricho y la imposición totalitaria y no claudicamos nuestros principios y valores de hombres libres.
Para que comprendan mejor los diputados que aceptaron sin reservas la “Cédula de Notificación” del Consejo Supremo Electoral (CSE), imaginemos por un momento este caso hipotético: ¿Qué hubiera pasado si otra CSJ hubiera asignado la representación legal del partido FSLN, digamos a un personaje histórico de este partido, como el comandante Edén Pastora Gómez, despojando a Daniel Ortega de su rol de líder único y absoluto?
Llega Edén Pastora y convoca a todos los diputados del FSLN a una reunión en el patio o en el garaje de su casa y dice: “Ahora mando yo, vengan a mi casa a reunirse conmigo y me demuestran su lealtad o yo voy a recurrir ante el CSE y los voy a acusar de tránsfugas, porque no me hacen caso, para que les quiten sus escaños”.
No tengo la menor duda, de que ningún diputado, desde el diputado René Núñez Téllez, pasando por el jefe de bancada, Edwin Castro, y la presidenta en funciones, diputada Iris Montenegro, claudicaría y no irían a la casa de Edén Pastora, ni en el primer llamado ni en el segundo, ni en el tercero a rendirle pleitesía.
Los liderazgos no se imponen por decreto o por resoluciones de la CSJ, se gana en las acciones. El respeto no se impone, se gana con las acciones que toman los líderes.
Y sobre la excusa que esgrimió el señor Pedro Reyes “que nos hemos cambiado de opción política” al habernos declarado “Ciudadanos por la Libertad”, todos los amantes de la libertad somos ciudadanos por la libertad, ese un término genérico y no una opción política y menos electoral, que es lo que señala la disposición constitucional. Que podría ser, sí podría ser, pero no lo es.
Don Pedro Reyes sí cambió de opción política y electoral porque corrió para tercer diputado por Managua por el partido ALN en las mismas elecciones de noviembre del 2011 en que nosotros fuimos electos por la Alianza PLI. Igual que el diputado Wilfredo Navarro, quien fue electo por el PLC y ahora está en franca alianza política y electoral con el FSLN.
¿Entonces en qué quedamos? La ley no se aplica por parejo, peor aún, no se aplica a quienes realmente la infringen y sí a quienes no lo han hecho.
Termino como comencé, citando el pensamiento de mi padre quien ha sido la fuerza rectora de todas mis actuaciones políticas desde que di mis primeros pasos a su lado en UDEL, no hemos claudicado a sus ideales, ni a su visión de lo que debe ser la república que soñó cuando decía con voz fuerte y convicción: ¡Nicaragua volverá a ser República!
El autor es periodista y exdiputado del PLI destituido arbitrariamente