Agustín Jarquín Anaya sabe lo que es ser aliado del Frente Sandinista. Fue compañero de fórmula de Daniel Ortega en las elecciones que perdieron ante Enrique Bolaños, en 2001, y luego fue diputado de la alianza que encabeza ese partido durante dos períodos. Sabe también, en carne propia, lo que significa aquella frase de “mal paga el diablo a quien bien le sirve”, porque en el 2013, ante el menor asomo de disidencia, el Frente Sandinista los despojó de su diputación cuando ni siquiera existía ley alguna que lo permitiera; la crearon después.
Jarquín reconoce que él, en particular, y la democracia cristiana en lo general, contribuyeron a “suavizar” la imagen de Ortega y a construir el proyecto autoritario al que hoy critica duramente.
Sin embargo, los socialcristianos, correligionarios de Jarquín, van de nuevo en alianza con el Frente Sandinista, lo que Jarquín interpreta como una búsqueda de beneficios personales.
En esta entrevista Jarquín Anaya habla sobre la alianza del PSC y el Frente Sandinista, además, analiza la situación electoral y actual del país y habla sobre las discrepancias que tuvo con Ortega cuando fueron aliados y asegura que no resulta tan descabellado comparar al actual presidente inconstitucional con el general Somoza. Además, el excandidato a la Vicepresidencia dice que gracias a la desunión de la oposición, el FSLN ganaría unas elecciones completamente transparentes.
¿Qué opina usted sobre la alianza que mantienen sus correligionarios con el Frente Sandinista?
El doctor Chamorro señalaba que cada quién es dueño de su propio miedo. Primero, yo conversé con don José Esteban González, que fungía como presidente del PSC y, según su palabra, lo que se ha hecho es suplantarlo. Ateniéndome a lo que él expresa, y José Esteban es serio en esto, lo que ha habido es una usurpación, lo cual es censurable, en el caso de erigirse como representante del PSC. Incluso en una visita que me expresa que le hizo el doctor (Fanor) Avendaño, se tomó una foto con él como pretendiendo validarse, eso dice José Esteban González. Segundo, según me han dicho el Frente está urgido de tener un mayor eco internacional y cree que lo puede lograr, sobre todo, de parte de Internacional Democracia Cristiana y más especialmente de la Democracia Cristiana, lo cual creo que será un intento fallido. Tercero, en esa alianza se está apoyando algo que es totalmente contrario a la democracia y a los postulados de Esquipulas. Ojalá su acompañamiento sirviera para corregir muchas cosas, pero no veo ninguna declaración, en lo que han expresado, para corregir esas situaciones, son más bien para explicar y justificar a Ortega, apoyándose en aspectos positivos que ha tenido el Gobierno.
Fanor Avendaño, nuevo presidente del Partido Social Cristiano, ha hablado de la buena economía y de los proyectos sociales del Gobierno…
En la economía hemos estado regulares, pero seguimos a la cola todavía. Pretende justificarse con esos aspectos que sí son cosas positivas: sí, Nicaragua tiene una gestión en cifras de energía que sí es buena, hemos avanzado en lo que es la energía renovable, hemos avanzado en la cobertura para que la gente tenga acceso a la energía eléctrica, pero hay negocios, como el combustible, que se manejan de una manera totalmente discrecional, sin entregar los miles de millones que generan de ganancia. Esos señalamientos no los hacen. Ellos llegan a avalar una gestión que lo que le ofrece a los jóvenes es mediocridad y pobreza.
¿Usted considera que el PSC es un partido zancudo?
Estar dando epítetos no corresponde… El asunto es que ellos están avalando todo eso y ellos serán responsables de sus decisiones. La historia los va a juzgar por eso y al partido sandinista de Ortega por todo ese manejo autoritario, el sectarismo en el que ha incurrido que no ha promovido la unidad nacional, sino que la ha aprensado más, así como la regresión en los avances institucionales y democráticos del país y eso no le augura un futuro promisorio ni para ellos ni para el país. Pero ellos quieren juntarse a eso y como dicen, la calle está dura.
¿El PSC representa al socialcristianismo?
Si uno lee cuáles fueron los postulados de los fundadores de la Democracia Cristiana, incluso el documento del acuerdo al cual ODCA acudió cuando el Frente invitó a la Democracia Cristiana nacional e internacional ¿eso se está cumpliendo ahorita? No. Más bien hay un divorcio. Se han violentado derechos humanos básicos. No hay representación de la causa.
¿A qué se refiere cuando me dice que “la calle está dura”?
Que en definitiva eso puede procurar trabajo para algunos, porque no veo yo otra justificación, si lo analiza de una manera fría.
¿Entonces cree que la alianza del PSC con el Frente Sandinista es solo para buscar beneficios personales?
Pareciera que así es. No he visto ningún “queremos que se corrija esto”. Si ellos expresaran eso podríamos tener otra opinión, pero no lo hacen, no lo dicen, más bien justifican toda esa actuación de reverencia al gobernante.
En algún momento Fanor Avendaño justificó que a usted le quitaran su cargo de diputado… ¿Qué piensa sobre eso?
Eso está en armonía con su sometimiento, el que está asumiendo ahora. Porque, objetivamente hablando, es una violación del debido proceso. Y es una pena que alguien tire por la borda una imagen que ha venido construyendo. Pero esa es su decisión, él sabrá.
¿Usted se siente traicionado o mal pagado por sus correligionarios?
No, no. Cada quién toma su decisión. Definitivamente ellos se divorcian de una causa que es clara, que es objetiva. Ahí no es asunto de interpretaciones: o hay respeto a la democracia o no hay. Conmigo no tienen esa falta, es con la población nicaragüense y con la patria.
¿Usted participó en estas discusiones para la alianza con el Frente Sandinista?
No. No sabía.
¿Y cómo están sus relaciones con el Frente Sandinista?
Formalmente no tengo ninguna relación. Ninguna. Sí tengo amistades con personas que son parte de ese partido y que tienen algunas funciones importantes, pero no a nivel personal, pues.
¿Tiene algún asunto pendiente con Daniel Ortega?
No. Ninguno. O sea, él simplemente incumplió, y no a mí, él incumplió a la Democracia Cristiana internacional, al pueblo de Nicaragua y a la Iglesia. Él tiene pendiente estas cosas. Porque prometió que los errores del pasado no se iban a volver a cometer. Y, si bien hay un desempeño de la macroeconomía que es aceptable, la afectación a la institucionalidad, el partidismo que ha caracterizado ahora hasta al Ejército, lo cual es muy peligroso, la no rendición de cuentas. Todas esas son situaciones. En lo personal yo me siento tranquilo, pero yo creo que él debiera de reflexionar cómo reencauzar su gestión y no solo por cumplirle a la población, sino que sobre todo para que mejore su gestión de gobierno y para que Nicaragua tenga bienestar.
¿Se siente bien con lo que hizo durante los años de alianza con Ortega o cree que pudo haber hecho más?
Sin duda uno siempre puede hacer más. A mis 64 años he ocupado responsabilidades de todo tipo: en ingeniería, desde ser bodeguero, fiscal, maestro de obras, hasta ser luego jefe de proyectos importantes. Y en la política, desde ser militante, hasta ser presidente de un partido, diputado, contralor y en todas esas responsabilidades y tareas pude haber hecho mejores cosas, pero me siento satisfecho con lo que he querido siempre, servir.
¿Se siente pleno con su carrera política?
Me siento en paz, gracias a Dios. Y me siento bien. Me permite enfocarme en cosas nuevas que también son edificantes.
¿Qué significa para usted Daniel Ortega?
Marca una etapa del país, que ha tenido buenas oportunidades y que lamentablemente está volviendo a desaprovecharlas. Creo que pudiera trascender como un personaje que ayudó a marcar el salto hacia el desarrollo de Nicaragua y lo está dejando pasmar.
¿Y qué podría significar un tercer período de gobierno de Ortega?
Continuando con su mismo enfoque, que no creo que cambie, aunque pudiera ser, porque para Dios no hay nada imposible, no es positivo, para Nicaragua y sobre todo no es positivo para la juventud. Con un tercer período que va sobre el camino que ha venido trazando de daño a la institucionalidad, secretismo, violación de derechos humanos, abuso de los recursos públicos, manejo sectario de las cosas públicas, lo que le augura a la juventud es mediocridad y pobreza.
¿Usted no considera que durante todo ese tiempo que estuvo de aliado con el Frente Sandinista, de alguna forma contribuyó a formar lo que Daniel Ortega es ahora?
Contribuimos a que hubiera una mayor confianza en él, sin duda. Soy corresponsable. Y no solo yo, la Democracia Cristiana nacional e internacional. Aquí vinieron a hacer campaña con Ortega, a apoyar y eso ayudó a que la imagen negativa que había de él y su partido se fuera suavizando. Sí soy responsable de que la gente haya confiado, contribuimos a eso.
¿Y se arrepiente de eso?
Ciertamente uno se siente burlado, porque los acuerdos inclusive los firmamos, porque yo se lo pedí. Sí, hay un sentido de frustración, pero yo por supuesto tengo corresponsabilidad en esta situación.
¿Cómo ve las elecciones de este año?
Se perdió una oportunidad para que Nicaragua pudiera avanzar en mejorar su desempeño político. Y el temor que siente Ortega lo ha hecho incurrir en una cantidad de errores impresionantes, que como han dicho los analistas, volvieron a poner, pero desde el punto de vista negativo, a Nicaragua en el radar internacional.
¿Cree que Ortega tiene motivos para tener miedo de perder el poder?
Lo evidencia. Lo evidencia su actitud. ¿Qué es lo que puede haber? ¿Discrepancias internas del partido?
¿Inconformidades de liderazgos importantes adentro? ¿El cambio que está ocurriendo internacionalmente con el bloque que lo ha apoyado, que ya está disminuyendo, el Alba?

De haber elecciones transparentes, con todas las de la ley, ¿Ortega podría ganarlas?
En la situación como está la oposición definitivamente las ganaría. Lamentablemente en la oposición no se logró entender que juntos, como lo hicimos cuando se constituyó la UNO, que nos juntamos gente que incluso nos caíamos mal, se podía efectivamente triunfar. En las actuales circunstancias Ortega no hubiera necesitado hacer todas las manipulaciones, trucos, etc. Una elección limpia la hubiera ganado.
¿Bajo qué circunstancia usted podría regresar a la política?
Es que yo estoy en la política partidaria. Hoy participé en una reunión con el presidente del partido, que me pidió si lo acompañaba a una reunión con un líder.
¿Qué partido?
Yatama. Porque tenemos en común tratar de reivindicar que efectivamente pueda avanzar el tema de la autonomía de la costa (Caribe) y el tema de saneamiento de los territorios de los pueblos originarios, que Ortega lo inició y después se echó para atrás. Yo participo, pero con bajo o cero protagonismo. Incidiendo sin aspirar a cargos.
Se especula mucho sobre la fórmula de Daniel Ortega con Rosario Murillo como candidata a la Vicepresidencia…
De hecho ellos actúan como tales.
¿Qué piensa sobre esto?
Viene a confirmar el enfoque con el cual han venido conduciendo al país. Un enfoque autoritario, familiar y que esto no le augura nada positivo ni al país y creo que tampoco a ellos, pero no se percatan de eso, evidentemente.
¿Usted se arrepiente de haber dedicado tanto tiempo a la política? Fueron más de 40 años.
No. Del todo. Muchas cosas se pudieron hacer mejor, pero me siento satisfecho de lo que tengo ahora. Una familia, un hogar, relaciones con gente muy generosa y amiga, tratando de desarrollar nuevos emprendimientos y ese es el resultado de todo esto que he venido participando. Ha habido renuncias en el proceso. He estado ocho veces en la cárcel, he renunciado a becas y trabajos importantes, he tenido momentos de grandes logros, he tenido momentos de fallas, pero al final con el balance me siento satisfecho.
¿Cómo se mete usted a la política?
Yo tenía una vocación social, más que de ingeniero. Mi papá era ingeniero y a mí me regalaban juguetes de ingeniería: camioncitos, tractorcitos, cuestiones así y por ahí viene la cosa. Pero creo que mi vocación era más social, por esto estudié una etapa en el colegio Calasanz y ahí el padre Bruno Martínez me motivó para irme a un seminario, pero no funcionó. Por curiosidad una vez, estando en primer año de Ingeniería, y pasé por el Partido Socialcristiano, me bajé para preguntar y me encontré a Iván Garay, quien después no me dejó.
¿Qué edad tenía?
Tenía 17 años. Y de ahí hasta el día de hoy…
¿Los intereses personales o económicos alguna vez fueron un impulso para participar en la política?
Del todo. Inclusive, por razón de los cargos que he tenido cuando desarrollé labores técnicas como ingeniero hubo invitaciones para hacer negocios, los cuales eran incorrectos. Cuando fui contralor por mi escritorio pasó cualquier cantidad de ofertas… Creo que las cosas hay que procurar hacerlas bien.
¿Y actualmente de qué vive?
Estoy retirado, tengo una pensión y estoy dando consultorías. Saqué hace poco Derecho, ya soy abogado, administrador de empresas e ingeniero civil. Con un grupo estamos tratando de dar servicios jurídicos y eso provoca algún ingreso que no es mucho, pero espero que pueda mejorar.
¿Va a votar en estas elecciones?
Pues fíjese que estoy reflexionando. Definitivamente este proceso es anómalo. Las decisiones últimas del presidente Ortega y su esposa sirvieron para dañar más este proceso. Sin embargo he escuchado reflexiones, por ejemplo, de Roberto Courtney y también opiniones como de José Pallais. Todavía no sé. Posiblemente vote.
¿Y no cree que votar es una forma de aceptar toda la irregularidad de este proceso electoral?
Ese es un enfoque, pero si hubiera una votación masiva, por ejemplo, anulando el voto, eso no lo esconden, por mucha manipulación que exista. Pero es un tema que no está en mi agenda ahorita, lamentablemente este proceso lo malearon.
¿Hay alguna forma en la que Daniel Ortega pueda irse del poder?
Él se va a ir, sin lugar a dudas. Más pronto de lo que uno cree. A pesar de la manera absoluta como controla todo, está incurriendo en acciones similares a las que incurrió el general Somoza en su última etapa: abuso de poder, corrupción y un uso cada vez más autoritario del poder. Y ese estilo de gobernar no tiene futuro.
¿Qué tan jalado de los pelos es comparar a Ortega con Somoza?
Lamentablemente, aunque la comparación pudiera ser odiosa, hay muchas similitudes, desgraciadamente. Y no solo para él, sino para el país. Yo no veo aquí una lucha insurreccionaria, además, suficiente con la revolución. La revolución es lo peor que nos ha pasado a nosotros, a Nicaragua. Mire cómo estamos, mire que todavía no nos levantamos. A estas alturas yo estoy convencido de que hubiera sido más favorable para el país una salida negociada del general Somoza. Eso era lo que el país necesitaba.
Plano personal
Agustín Jarquín Anaya es ingeniero civil, abogado y administrador de empresas.
Tiene 64 años, pronto cumplirá 40 años de casado con Ninoska Robles y tiene cuatro hijas y siete nietos.
En su tiempo libre le gusta leer, investigar y ver películas.
Le gustan las películas de aventura y acción y recientemente anda entusiasmado con una película de Disney llamada
McFarland. Incluso viajó al pueblo donde se filmó.
Se dedica a dar consultorías en Ingeniería y Política y está involucrado en programas sociales que apoyan a niños huérfanos o víctimas de situaciones familiares complicadas.
No es muy fan de la música, muchas veces escucha las canciones y no sabe quién las interpreta, pero en la lista de cantantes favoritos está Juan Gabriel, Rocío Durcal, Carlos Mejía Godoy.
Su comida favorita es el espagueti a la boloñesa, pero le encanta la comida nicaragüense. Dice que como ha trabajado en el campo le ha tocado aprender a comer de todo.
Tiene un perro llamado Rolly.
Su sueño es tener su propio huerto para sembrar plantas.
Le gusta bailar, pero baila mal. Le toca “hacer la mueca”, dice.