Esta vez las lágrimas no brotaron a pesar del dolor de la derrota. Solo hubo el lamento de haber perdido, pero sabiendo que entregaron el extra. Nicaragua llegó a la final del Campeonato Latinoamericano de Williamsport en Guatemala, y falló en el único partido que no debía, pero así es el beisbol, se cayó 6-1 ante Panamá, quien ganó el duelo de invictos gracias a un lanzallamas llamado Carlos González.
Más altos, más fuertes y con mucha mayor vitalidad se veían los jugadores panameños, sin embargo el corazón pinolero compensó las diferencias a lo largo del torneo, pero en ese último partido no habían lentes de aumento para captar la pelota. González en la colina estuvo ardiendo literalmente, horas atrás declaró a la prensa canalera que tenía fiebre, sin embargo no quería estar viendo desde el dogout a su equipo pelear sin su apoyo, después de medicarse decidió que estaba listo para subir a la loma, en la cual permaneció durante 5.1 episodios, en los que ponchó a 12 nicaragüenses y permitió dos imparables.
Por Nicaragua perdió Oliver Hernández, quien fue el lanzador abridor y recibió dos cuadrangulares de Joaquín Tejeda, pero por varias entradas mantuvo dormida a la artillería panameña después que el juego estaba 2-1, las curvas de Hernández hacían danzar al bateo de los ahora representantes de Latinoamérica en el Mundial de Pequeñas Ligas de Williamsport en Pennsylvania.
La única carrera pinolera fue en el cierre de la segunda entrada, luego de un triple del muchachito Óscar Espinoza y cuando parecía que dormirían los sueños en la almohadilla, el lanzador González enterró la pelota provocando un wild pitch, haciendo que Espinoza tocara el plato.
Panamá anotó dos en el segundo, tres en el cuarto episodio y la última en el sexto inning. Además de ser el lanzador ganador Carlos González, fue nombrado como el mejor bateador del torneo.