Urgen capacidades tecnológicas

Dado que el país no ha llevado el esfuerzo necesario para acumular al menos cierto umbral de capacidades y destrezas tecnológicas y difundirlas a través de su aparato productivo, solo tiene capacidad de producir un número limitado de bienes, aquellos de menor intensidad y exigencia tecnológica, en condiciones de una productividad comparativa muy baja.

Dado que el país no ha llevado el esfuerzo necesario para acumular al menos cierto umbral de capacidades y destrezas tecnológicas y difundirlas a través de su aparato productivo, solo tiene capacidad de producir un número limitado de bienes, aquellos de menor intensidad y exigencia tecnológica, en condiciones de una productividad comparativa muy baja. Debido a ello tiene limitadas posibilidades de expandir y diversificar el número de bienes y servicios que puede producir de manera competitiva en los mercados internacionales, sobre todo bienes de mayor complejidad, que suelen ser los que exhiben mayor elasticidad ingreso de la demanda.

El rezago tecnológico del país no solo compromete la posibilidad de aumentar la participación de la producción nicaragüense en los mercados internacionales, sino también su capacidad de competir en el mercado interno con bienes importados.

Por ello deben importarse no solo gran parte de productos de consumo no duradero de baja complejidad tecnológica, incluyendo algunos alimentos, y los productos de consumo duradero de media y alta tecnología, sino también la mayor parte de los insumos y bienes intermedios y de capital.

Por esta razón, mientras la elasticidad-ingreso de la demanda a largo plazo de los productos de exportación es bastante reducida, las importaciones tienen una elasticidad mucho mayor frente al crecimiento de la demanda interna, lo cual genera una tendencia secular a que la economía genere desequilibrios externos.

La conformación estructural de la economía que descansa sobre una limitada acumulación de capacidades y destrezas tecnológicas, y por tanto con limitada capacidad de diversificación hacia actividades de mayor complejidad y mayor dinamismo de la demanda, es la que condiciona las posibilidades de aprovechar los bonos demográfico y de género.

El crecimiento de la población en edades productivas, característico del bono demográfico y la creciente participación laboral femenina que da lugar al bono de género, en lugar de encontrar acogida en empleos de productividad y remuneración elevadas y crecientes en actividades de mayor complejidad, puede encontrar refugio, principalmente, en empleos de muy baja productividad y remuneración, equivalentes al subempleo, principalmente en la agricultura, el comercio y los servicios informales.

Se trata de una economía que funciona con limitadas exigencias de conocimientos, de manera que puede absorber, sin muchos problemas, a una fuerza de trabajo como la nuestra, que se caracteriza por sus bajos niveles de calificación, en empleos precarios, precisamente aquellos que no demandan demasiados conocimientos y destrezas.

De manera que una tarea inaplazable y de primer orden es diseñar una estrategia nacional que permita ir acumulando capacidades tecnológicas a través del aprendizaje, mediante el proceso de “aprender haciendo”. Se trata de desarrollar la capacidad de asimilar, utilizar, adaptar y modificar las tecnologías existentes, y luego desarrollar una base propia que permita eventualmente llegar a desarrollar el conocimiento y las tecnologías.

Esto demandará generar la necesaria plataforma de recursos humanos: que las universidades desarrollen su capacidad de investigación al más alto nivel, vinculándose a la solución de los problemas específicos que demanda el proceso de aprendizaje y formar a los científicos e ingenieros con las capacidades básicas requeridas. La expansión de la educación de calidad permitirá que el país y las empresas tengan una base de conocimientos adecuada para el proceso de aprendizaje tecnológico. Este desafío no puede esperar. En unas décadas más, el número de personas en edades productivas se estará reduciendo con rapidez en relación con el número creciente de adultos mayores.

Para poder sostenerse en condiciones dignas, lo mismo que atender a las necesidades del número de adultos mayores en rápida expansión e invertir cada vez más por niño, niña y adolescente, este menor número de trabajadores deberá exhibir unos niveles de productividad que tendrá que ser muy superior a la actual.

*Economista
[email protected]
Economía

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí