Mostrando su poder habitual, una puntería más precisa y sobre todo una renovada confianza en sus habilidades, Juan Carlos Ramírez salió a flote de una dificultad heredada por Fernando Salas (dos corredores en base, solo un out y el juego empatado 5-5 en el séptimo episodio) y caminó hacia una victoria 9-5 antes los Rangers de Texas, sellada por un jonrón de tres carreras del fenomenal cañonero Mike Trout.
Ramírez (2-3 y 5.40) lanzó 1.2 inning, no permitió hit ni carrera, tampoco dio base, mientras le asestaba un ponche al peligroso Rougner Odor, para sellar la complicación del séptimo, en el que también dominó al encendido jardinero Ian Desmond en elevado al cuadro interior.
Los Ángeles, que perdían 4-0 a la altura del cuarto episodio, se había ido al frente 5-4, pero el relevista Salas dejó que le empataran el juego en el inicio del séptimo. Sin embargo los californianos rompieron el abrazo 5-5 en el cierre del séptimo, cuando Kole Calhaun remolcó a Jett Bandy, pero con dos en base, Trout se voló la cerca y puso más arriba a la tropa de Anahaeim 9-5.
J. C. regresó para trabajar el octavo episodio y debió resolver fácilmente, de no ser un error del inicialista Ji-Man Choi en batazo de Prince Fielder y luego un golpe del nica al bateador Mitch Moreland. Pero dominó a Nomar Mazara para sellar el inning y del noveno se encargó Cam Bedrosian.
Ramírez quedó con marca de 2-3 y 5.40 en efectividad, después de actuar en 37 juegos, en los que acumula 43.1 innings lanzados, con 45 hits permitidos, 26 carreras limpias, 12 bases por bolas y 37 ponches propinados. Con los Ángeles estrictamente, tiene 1-0 y 2.45 tras 10 actuaciones.
Con la tropa de Mike Scioscia ha lanzado 11 entradas, en las que tolera 10 hits y tres carreras limpias, con tres bases y nueve ponches, que demuestran sin duda, que está en franca recuperación y en ruta a su establecimiento definitivo en las Grandes Ligas, después de muchas oscilaciones.