Wesley Savery será un nuevo miembro del Salón de la Fama. LA PRENSA/URIEL MOLINA

Wesley Savery: Algo bueno debo haber hecho

Wesly Savery, quien brilló como alero de poder en el baloncesto nica, pero sobre todo en El Salvador y con experiencias valiosas en Guatemala, Brasil, Grecia y Estados Unidos, pasa revista a su carrera

Cuando a Wesley Savery le notificaron que había sido elegido para ingresar al Salón de la Fama del Deporte Nacional, en lugar de saltar emocionado por recibir la noticia que todo atleta retirado anhela, soltó una pregunta: Y Herman Mullins ¿cuándo va a entrar?

Su inquietud tiene una base histórica. Cuando Wesley era un niño y su familia se había movido de Mina Rosita a Bluefields, Herman era el jugador costeño de mayor impacto. Con Paúl Argüello se disputaba portadas en los periódicos y minutos en la televisión.

“Herman es la razón por la que yo jugué baloncesto”, dice Savery, atraído también por el beisbol, deporte que practicó junto con su amigo de infancia Marvin Benard. “La gente me decía que hasta me parecía a Herman, así que no me costó decidirme”, asegura Savery.

Wesley desplegaría luego su calidad con una majestuosidad imprevista para un chavalo de 13 años. Su exuberancia atlética, temperamento y explosividad, lo convirtieron en la figura principal de cuanto torneo participaba y pronto comenzaron a llamarlo el “toro”.

Ahora, que se apresta a ingresar al Salón de la Fama, cuya ceremonia es en septiembre, Savery, quien brilló como alero de poder en el baloncesto nica, pero sobre todo en El Salvador y con experiencias valiosas en Guatemala, Brasil, Grecia y Estados Unidos, pasa revista a su carrera, en la que también logró coronarse académicamente.

INFLUENCIA DE MULLINS

¿Qué marcó tu infancia?
Los juegos en la calle entre niños sin recursos, pero con mucho entusiasmo. Jugábamos cualquier cosa que nos hiciera sudar y gozar, desde trompo, el escondido, baloncesto y beisbol, entre otros. Aún no llegaba la tecnología y creo que eso nos hizo ser unos chavalos más sanos.

¿Jugaste beisbol?
Sí, Benard es amigo de la infancia y con él jugué, pero en mí influyó el hecho que desde niño fui alto y la gente me empujaba al baloncesto y como destacaba, pensé que ese era mi deporte, pero además, mi hermano Wilfred jugaba y Herman y su impacto influyeron más.

¿Conociste a Herman cuando eras un niño?
Sí, cuando nos movimos a Bluefields se hablaba mucho de Herman y alguien le habló de mí y él llegó a verme en un restaurante donde yo trabajaba como cocinero. Me dio un par de zapatos deportivos y yo le cociné unos camarones especiales como muestra de agradecimiento.

¿Cuándo conseguís dar el salto a niveles competitivos?
Cuando mi familia se traslada a Managua, yo acostumbraba visitar el parque Luis Alfonso Velásquez para ver el entrenamiento de la Costa Atlántica y logré entrenar, pero Derick Omier me dijo que era muy chavalo para jugar en el equipo (14 años); sin embargo, Flavio Moreno me vio y me llevó al Nexba, donde jugué con Paúl Argüello y otros destacados jugadores y logramos ganar el torneo en 1986.

¿Nunca jugaste con la Costa?
Cómo no, pero fue durante un torneo internacional. La Costa ganó la liga y debía llevar dos refuerzos. Así que fuimos escogidos Paúl y yo por Omier. Y ese mismo año (1987) y con solo 15 años, hice la Selección Nacional para el torneo Carlos Ulloa. Fui el jugador más joven.

TRASLADO A EL SALVADOR

¿Cómo es que luego aparecés en el baloncesto de El Salvador?
Fue mediante una beca. Primero se dio una oferta de Guatemala, pero el doctor (Francisco) Zambrano me dijo que no debía moverme; sin embargo, siendo miembro de la Selección Nacional Juvenil fui contactado por el Denver de El Salvador y me fui en 1988 y tuve una exitosa carrera. Entre 1988 y 1991, fuimos campeones cuatro veces, gané varios títulos de Jugador Más Valioso y campeón encestador.

¿Luego apareciste con los Astros en el baloncesto nica?
Exacto. Eso fue en 1993 y en la Liga del Parque, nos llevamos el título, con la conducción de Flavio Moreno. Al año siguiente volví a El Salvador a jugar con el equipo profesional Ex Sal, con el que llegamos a la Final, pero ahí, me vio un scout (Brent Wellmann) y me consiguió una beca deportiva en la Palm Beach Atlantic University, donde estudié Comunicaciones porque deseaba ser locutor deportivo.

ITINERANTE CONTINUO

¿Y cómo te fue en EE.UU.?
En mi primer año hice el equipo de mi conferencia y participé en el Florida Sunshine All Star Game y jugué en la NCAA División II. Luego volví a El Salvador y jugaba a la vez en El Salvador con el Denver y en Nicaragua con la UAM y logramos el título en ambos países. La UAM solo jugaba los fines de semana y luego viajaba a El Salvador.

¿Y cómo es que apareciste en Brasil y luego en Grecia?
Jugando con el Denver en El Salvador fui contactado para jugar en Brasil con el equipo Dharma, donde tuve el gran privilegio de jugar contra Oscar Schmidt. Y una vez que concluyó el torneo de Brasil fui recomendado para jugar en la Primera División de Grecia y milité en el Panathinaiko, de donde salí, porque el equipo contrató a Dominique Wilkins, quien llevó largo al club.

¿Y te gusta lo que hiciste?
Aún pude venir a Nicaragua y jugar con la UAM y con los Tiburones y ganar campeonatos. Y la verdad sí, algo bueno debo haber hecho.

DETALLES

Wesley Savery Shogreen nació en Mina Rosita el 4 de junio de 1972. Es padre de cuatro y reside actualmente en Managua. Estudió Turismo y Hotelería en la Universidad Americana.

Trabaja como gerente de Ventas para la compañía de cruceros Caribbean Royal, con base en Miami, Florida, Estados Unidos.

Asegura que conoce el 42 por ciento de los países del mundo y ha viajado a todos los continentes.

 

“Yo le digo a los jóvenes que no desaprovechen el deporte. Es una puerta al futuro. Mis padres no pagaron por mi educación desde que tenía 13 años y una vez que dejás de producir como atleta, tenés una carrera para sostenerte”.
Wesley Savery, EXATLETA.

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