¿Extremismo islámico? ¿Homofobia? El estadounidense de origen afgano que abrió fuego en una discoteca gay en Orlando, Florida, con saldo de 50 muertos, prometió lealtad al grupo yihadista Estado Islámico (EI) y profesaba odio hacia los homosexuales.
Se trató de “un acto de terror y de odio”, dijo el presidente estadounidense Barack Obama en una breve declaración desde la Casa Blanca tras el ataque.
Mientras transcurría la mayor matanza de los tiempos modernos de Estados Unidos, la policía de Orlando irrumpió en la discoteca Pulse y se tiroteó con el atacante hasta matarlo.
El baño de sangre provocó un dolor desgarrador pero también templó el alma de la comunidad gay y horas después más de 100,000 desfilaron en el desfile del Orgullo Gay en Los Angeles, como todos los años. En Nueva York los premios Tony a los espectáculos musicales se hicieron como estaba previsto pero la gala fue en honor a las víctimas.
«Sabemos lo suficiente como para decir que este fue un acto de terrorismo y un acto de odio», dijo el presidente Barack Obama mientras el FBI investigaba al autor del ataque.
Líderes musulmanes de Estados Unidos, el Papa Francisco y líderes de todo el mundo condenaron el ataque que ha sido considerado como el peor acto terrorista en suelo estadounidense desde los del 11 de setiembre de 2001.
El tirador, Omar Mateen, un ciudadano estadounidense de origen afgano, de 29 años, había sido previamente investigado por sus lazos con un atacante suicida estadounidense y prometió lealtad al Estado Islámico, dijo el FBI, que abrió una investigación por terrorismo.
De paso, una agencia de prensa vinculada con el EI informó, citando una fuente anónima, que el atacante, que murió en un intercambio de disparos con la Policía, era un “combatiente” de la organización yihadista.
El agente especial del FBI, Ronald Hopper, también dijo que, antes de atacar al club gay de Orlando, Mateen llamó al 911 y expresó su lealtad al grupo Estado Islámico (EI).
Los aterrorizados sobrevivientes describieron cómo el atacante acribilló a quienes se divertían en el club hasta que un equipo SWAT irrumpió en el lugar.
Nacido en Nueva York en 1986, Mateen es hijo de afganos y vivía en Port St Lucie, Florida, a unas dos horas en auto de Orlando Su padre dijo que su hijo actuó movido por su homofobia. «Esto no tiene nada que ver con la religión», dijo a NBC News.
We cannot accept our level of gun violence as the new normal. We must take action to prevent this from happening again & again. #WearOrange
— President Obama (@POTUS) 2 de junio de 2016
FBI INVESTIGA
La exesposa de Mateen, quien se divorció en 2011, dijo que era una persona abusadora y violenta pero no especialmente religiosa.
Empero, el agente Hopper del FBI dijo que su conducta había despertado sospechas en los últimos años.
En 2013 fue investigado tras haber hecho comentarios a compañeros de trabajo que deban a entender su familiaridad con el terrorismo.
En 2014 volvió a ser interrogado por investigadores debido a su relación con Moner Mohammad Abusalha.
Abusalha cobró notoriedad cuando se convirtió en el primer ciudadano estadounidense que cometió un ataque suicida en Siria y se lo consideraba miembro de una organización aliada de Al Qaeda.
«Determinamos que el contacto había sido mínimo y en aquel momento no constituía una relación propiamente dicha o una amenaza» dijo Hopper La matanza de Orlando llega en momentos en que se está recalentando la campaña hacia las elecciones presidenciales de noviembre.
RESCATE DE REHENES
La candidata demócrata Hillary Clinton aplazó un acto de campaña previsto con Obama y dijo en Tweeter que sus pensamientos «están con todos los afectados por este horrible acto».
Su rival republicano Donald Trump no perdió tiempo en decir que tenía razón cuando dijo que debía prohibirse el ingreso de musulmanes a Estados Unidos.
Trump pidió a Obama que renuncie por no haber responsabilizado de la masacre al «Islam radical» y programó un discurso sobre seguridad para este lunes.
«Si rápidamente no nos ponemos rudos y atentos, no tendremos más un país», dijo Trump.
La tragedia en la discoteca Pulse duró tres horas desde las 02:00 (06:00 GMT) del domingo cuando los ruidos de los disparos comenzaron a resonar entre la música estridente.
La policía dijo que el atacante tenía un rifle de asalto y una pistola.
Inmediatamente, un policía que trabajaba en el lugar respondió el fuego y con otros dos intercambiaron disparos con el sospechoso. Un blindado policial arrasó una pared e irrumpió en el lugar y más agentes se sumaron al tiroteo que culminó con la muerte del atacante.
Aún no está claro cuántas personas fueron muertas por el atacante o si algunos murieron víctimas del fuego cruzado durante el asalto.
“ESTOY ATRAPADO”
Los testigos luego describieron escenas de horror, de cuerpos cayendo y de sangre por doquier.
«Era un completo caos», dijo a la AFP Janiel Gonzalez. «La gente gritaba ‘Ayúdenme, ayúdenme, estoy atrapado’ y la gente se pisoteaba», señaló este joven. La masacre, que se perpetró en el mes del Orgullo Gay en Estados Unidos, echó sombras sobre el tradicional desfile gay de Los Angeles que se realizó tal como estaba previsto de antemano pero con una multitud abatida por la tragedia de Orlando.
En medio del escalofrío por la masacre se supo que cerca de Los Angeles, en Santa Monica, un hombre fue detenido con su auto cargado de armas y explosivos. La policía dijo que la detención parece no estar vinculada en nada con el baño de sangre en Orlando.



