Elecciones sin oposición

A juzgar por todas las evidencias, Daniel Ortega y su partido, el FSLN, no tendrán oposición en las elecciones del próximo 6 de noviembre.

El Partido Liberal Independiente (PLI) que preside Eduardo Montealegre, al que por ser auténticamente opositor Ortega le ha quitado sus derechos políticos mediante una sentencia judicial espuria; y la Coalición Nacional por la Democracia (CND) que encabeza el legítimo PLI, podrían tener todavía el chance de participar en las elecciones, utilizando la personería jurídica del Partido de Acción Ciudadana (PAC), que es parte de dicha alianza y el único que tiene reconocimiento legal.

Pero tampoco eso es seguro, porque el PAC ni siquiera tiene casilla electoral, dependería de que el Consejo Supremo Electoral (CSE) se la quisiera asignar. Además, la junta directiva del PAC, que encabeza Moisés Hassan, tiene pendiente una litis que podría ser fallada a favor del grupo disidente, como ocurrió en el caso del PLI.

De manera que casi no queda ninguna posibilidad de que en las elecciones de noviembre haya oposición por la cual votar. A Ortega lo acompañarían, como comparsa, algunos candidatos de zacate, de grupos sin prestigio que no son reconocidos como verdaderos opositores. Y así desaparecería el último vestigio de la democracia electoral, que es la participación opositora.

“Oposición —dice Mario Fernández Baeza, tratadista chileno de derecho electoral—, se relaciona con la alternancia en el gobierno, pues uno de sus rasgos principales es justamente que la oposición es tal en cuanto no concuerda con el gobierno y presenta un curso de acción (programa) distinto”. Y agrega Fernández Baeza que “la oposición solo se entiende en cuanto aspirante al gobierno, y esa aspiración solo es viable en sistemas en los cuales la alternancia está garantizada en la medida en que se obtiene el apoyo electoral requerido”. “Por último —señala el experto chileno—, oposición se relaciona con el conflicto político entendido como la mutua, simultánea y contradictoria aspiración de dos fuerzas oponentes a un mismo objetivo”.

Los partidos políticos que reúnen esas condiciones indispensables para ser opositores, son el PLI auténtico, al que Ortega le ha arrebatado su personalidad legal y el derecho de participar en las elecciones, y los partidos y movimientos políticos que lo acompañan en la Coalición Nacional por la Democracia.

Una situación igual o muy parecida hubo en 1974, cuando la dictadura somocista impuso un proceso electoral amañado en el que la oposición no tenía derecho de participar y los únicos candidatos eran el dictador Anastasio Somoza Debayle y el conservador colaboracionista que pretendía hacerse pasar por opositor, sin conseguirlo, Edmundo Paguaga Irías.

“Aquí —escribió el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en un editorial de LA PRENSA publicado el 9 de julio de 1974— solamente se podría votar por el gobierno, ni más ni menos como en los países totalitarios donde existe una planilla ÚNICA para la votación, lo cual contradice sustancialmente todo principio democrático…” Así estamos de nuevo en Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. Rubiano Luis
    Hace 10 años

    En cuanto a caudillismo y regimen dictatorial, Tacho Ortega y Tacho Somosa son la misma cosa.

  2. jose m. fernandez.
    Hace 10 años

    Estas situación política del momento en nuestra Nicaragua es herencia directa engendrada del somocismo,sin Somoza,y de las doctrinas Castro-comunistas fijadas en la mentalidad política de nuestros «lideres»

  3. Mario Culto
    Hace 10 años

    Yo, como sandinista por tradición, al haber participado junto con mi familia, en la insurrección popular de junio 1979, no veo porque Daniel (no el frente) tenga que recurrir a todos estos tecnicismos y dar lugar a las habladurías de estos «verdaderos opositores» al gobierno, si con los votos que tiene garantizados Daniel (sin fraude ni nada) es suficiente para derrotarlos en las urnas. Es un trabajo politico-emocional de mas, que gasta energías innecesarias.

  4. Ricardo Barreto
    Hace 10 años

    La oposición ciudadana (la verdadera) es la solución a la dictadura actual, tendremos que salir a la calle a exigir las libertades básicas (DDHH) coartadas por el gobierno chamuco, protegidos por la Constitución de Nicaragua.

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