Enrique Sáenz

¡Esta no es su finca señor candidato!

El pasado sábado Daniel Ortega se autoproclamó por séptima vez como candidato a la presidencia de la república. Por supuesto, ninguna sorpresa. Sin embargo, se impone comentar algunos “adornos” que colocó en su acto de autoproclamación.

Ortega en el discurso, ante sus fieles, vociferó lo siguiente “observadores sinvergüenzas. Aquí se acabó la observación, que vayan a observar a otros países”.

Por decencia elemental, como ciudadanos nos corresponde preguntar a Ortega en qué carácter resolvió enterrar la observación electoral. Si lo hizo como titular del poder ejecutivo cometió un atropello más al marco legal, por cuanto el artículo 168 de la Constitución Política establece: “Al poder electoral corresponde en forma exclusiva la organización, dirección y vigilancia de las elecciones…”

No tuvo Ortega el menor reparo en exhibir que es él quien resuelve sobre las elecciones y no sus marionetas del Consejo Supremo Electoral.

Si actuó como secretario general del Frente Sandinista, todavía mayor la arbitrariedad, aunque sí debemos reconocer su coherencia. A Ortega nunca le han importado ni la democracia ni los partidos políticos ni las elecciones.

Recordemos las declaraciones que ofreció a la televisión cubana en el año 2009. En esa oportunidad afirmó lo siguiente: “El pluripartidismo no es más que una manera de desintegrar a la nación, ese es el pluripartidismo, desintegrar, confrontar a la nación, dividir a la nación, dividir a nuestros pueblos. Cuba tiene un modelo donde no se divide al pueblo cubano”. Es lo que quisiera Ortega. Un régimen de partido único. Pero la historia nos enseña lo contrario. Es la ceguera, irresponsabilidad y tozudez de los autócratas que hemos tenido en nuestra historia lo que inexorablemente condujo a la nación, primero a la división, después a dolorosas confrontaciones.

Y si Ortega canceló la observación electoral en su carácter de candidato, todavía peor. Se requiere desfachatez para que un candidato, que supuestamente competirá con otros en un proceso electoral, resuelva por sí y ante sí anular la presencia de observadores que testimonien la limpieza del proceso. Solamente a alguien que se propone cometer fechorías electorales impunemente puede interesarle eliminar testigos imparciales.

Pero además Ortega ordenó a sus títeres de la Corte Suprema de Justicia invadir competencias de otro poder, alteró el calendario electoral, arrolla el sistema institucional electoral y amenaza con despojar al PLI de sus legítimos derechos.

Es una desgracia que en Nicaragua todo el que se encarama al poder se considera el caporal de una finca y a la población su peonada. Llámese Ortega, Zelaya, Somoza García o Somoza Debayle el delirio es el mismo.

Por otra parte el candidato Ortega hizo apelaciones a la paz. Los nicaragüenses no podemos ni debemos olvidar que en las elecciones de 1990 fue el respeto a la voluntad popular lo que abrió la ruta hacia la paz. Clausurar la vía del voto, tal como lo demuestra nuestra historia, es abrir la vía de la confrontación. Ortega no abona a la paz. Más bien está chorreando vinagre en heridas que todavía no cicatrizan.

La paz se garantiza con votos, señor candidato, y no con botas.

También despotricó en contra de la OEA calificándola como instrumento del imperialismo gringo.

Por la verdad histórica, corresponde detenernos un poco más en este asunto. Porque fue en el seno de la OEA que se establecieron las condiciones internacionales para que el Frente Sandinista tomara el poder en 1979.

En septiembre de 1978 se convocó la XVII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, de la OEA. Una segunda etapa de esa reunión se realizó en junio de 1979.

¿Qué resolvió esa instancia de la OEA? Resolvió lo siguiente: “Desde el punto de vista de la décimo séptima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores la solución a la situación de Nicaragua debería inspirarse en las siguientes bases:

1. Reemplazo inmediato y definitivo del régimen somocista.

2. Instalación en el territorio de Nicaragua de un gobierno democrático, cuya composición incluya los principales grupos representativos opositores al régimen de Somoza y que exprese la libre voluntad del pueblo nicaragüense.

3. Realización de elecciones libres a la brevedad posible que conduzcan al establecimiento de un gobierno auténticamente democrático que garantice la paz, la libertad y la justicia.

Pero no hubo elecciones. Se convocaron hasta cinco años después, cuando ya el país estaba envuelto en la hoguera de la guerra.

¿Qué gobierno solicitó esa reunión de la OEA? Paradojas de la historia: El gobierno de Venezuela de aquella época.

¿Quiénes apoyaron la resolución? Todos los gobiernos latinoamericanos. ¿Qué gobierno se opuso? El gobierno de Estados Unidos.

La historia que nos quiere falsificar Ortega, en el caso de Nicaragua ocurrió al revés. La posición imperial de Estados Unidos fue derrotada por los países latinoamericanos en el seno de la OEA. Y así se favoreció el derrocamiento de Somoza y la toma del poder por el Frente Sandinista.

Más todavía. El gobierno de Panamá cedió su escaño para que Miguel D’Escoto hablara a nombre de las fuerzas insurgentes en plena reunión de la OEA.

Ortega pretende también que olvidemos que su gobierno, en 1989, solicitó la participación de la OEA en el proceso de desmovilización de la Resistencia y en la pacificación del país.
A otro lado con sus patrañas, candidato Ortega.

El autor es diputado.
Blog: enriquesaenz.com
Facebook: Enrique Sáenz
Twitter: @Sáenzn_e

COMENTARIOS

  1. Nikiriche Niki
    Hace 10 años

    Lo que hay que hacer es aplicar la Ley Electoral y punto. Ortega pudo haber dicho lo que le de la gana, pero el no está sobre la ley. Al Consejo Electoral es al que hay que exigirle que aplique la ley, lo que dijo Daniel puede haber sido producto de un mal momento.

  2. Cachorro
    Hace 10 años

    Todos ellos fueron parte de asesinatos y robos en los años ochenta, ahora se rasgan las vestituras por que Ortega no los contrata

  3. Paco
    Hace 10 años

    Admiro, cada vez más, la gesta de Rigoberto López Pérez.

  4. Carlos Romero Guerrero
    Hace 10 años

    La OEA se vio en la sin remedio. El pueblo ya estaba a las puertas de la toma del poder, era indetenible.

  5. Ricardo Barreto
    Hace 10 años

    Parece que Ortega estaba tomado, o es azucarado, ya que llegó insultando a todo el mundoa la clase diplomática, a las ONG, a los Organismos Internacionales, ya parece que el tomador es él y no Bayardo Arce.

  6. Ramon Salgado Valle
    Hace 10 años

    Las patrañas de Ortega:

    Deseo felitar a Enrique Sáenz, quien titula su artículo: ¡Esta no es su finca señor candidato!

    ¡Qué bueno sería que todos los que amamos nuestra patria, lo leyéramos, más de una vez, y aportaramos nuestras voces, denunciando el descarado atropello, al que parece nos estamos acostumbrando.

    Sáenz, entre otras cosas dice:

    “Solamente a alguien que se propone cometer fechorías electorales impunemente puede interesarle eliminar testigos imparciales”

    “Es una desgracia que en Nicaragua todo el que se encarama al poder se considera el caporal de una finca y a la población su peonada. Llámese Ortega, Zelaya, Somoza García o Somoza Debayle el delirio es el mismo”

    “Clausurar la vía del voto, tal como lo demuestra nuestra historia, es abrir la vía de la confrontación. Ortega no abona a la paz. Más bien está chorreando vinagre en heridas que todavía no cicatrizan”

    “La historia que nos quiere falsificar Ortega, en el caso de Nicaragua ocurrió al revés. La posición imperial de Estados Unidos fue derrotada por los países latinoamericanos en el seno de la OEA. Y así se favoreció el derrocamiento de Somoza y la toma del poder por el Frente Sandinista”

    “Ortega pretende también que olvidemos que su gobierno, en 1989, solicitó la participación de la OEA en el proceso de desmovilización de la Resistencia y en la pacificación del país.

    A otro lado con sus patrañas, candidato Ortega”

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