Alejandro Calero

Hablando de sinvergüenzas

Qué alegre despotricó el dictador Ortega contra la Organización de Estados Americanos (OEA) llamándolos “observadores sinvergüenzas” y diciéndoles que “aquí se terminó la observación, que se vayan a otros países”. (Sí, es necesario que la OEA visite Cuba para denunciar lo que vive ese pueblo).

Pero, un momento: ¿Quién manda en Nicaragua? ¿Los nicaragüenses democráticos que somos mayoría o el dictador?

Como si se tratara de observar un juego de su congreso donde él nombra, quita, opina y toma la decisión final, así quiere comparar las elecciones 2016 que le pertenecen a los nicaragüenses.
Seguro no quiere arriesgarse y harto de robarse las elecciones recordó que había jurado no volver a entregar el poder costara lo que costara.

¿No es sinvergüenza quien se roba cuatro elecciones? Amenazar a la comunidad internacional con incrementar ese número para que sea un récord personal, familiar e internacional, ¿no es ser sinvergüenza?

Ser sinvergüenza es negarle al Partido Liberal Independiente (PLI) un juicio justo, obviando lo estipulado en el numeral 19 del artículo 10 de la Ley Electoral.

Ser sinvergüenza es mentirle al pueblo pidiéndole una oportunidad para volver a gobernar y después imponer una dictadura.

En realidad lo que dijo Ortega no es nuevo. La verdad es que él esperaba un pretexto para decirlo públicamente, porque por debajo de la mesa se lo ha gritado a Roberto Rivas centenares de veces. Prueba de ello es que el Consejo Supremo Electoral (CSE) no invita a ningún observador internacional independiente ni a la OEA, e increíblemente ni a las organizaciones nacionales. Si este país fuera democrático no se debiera ejercer presión para que los inviten a como ocurrió en 2011.

La OEA, más precisamente el actual secretario general, invocó la Carta Democrática contra Venezuela. Eso sin duda ha enfurecido a los dictadorzuelos que aún quedan en la región latinoamericana, pero el enojo real es porque el secretario general procedió a solicitud de la oposición venezolana. Eso hace temer al dictadorzuelo que el pueblo nicaragüense denuncie actitudes como no permitir la observación electoral para poder robarse las elecciones tranquilamente.

¿Por qué por un día Ortega no invierte las cosas? Por ejemplo, que visite Venezuela y permanezca una semana con la gente que atraviesa necesidad, que vaya a hacer fila a un supermercado desde muy temprano, que aguante la represión de la Guardia Bolivariana y que después regrese a un hogar donde no hay alimentos, agua potable ni medicina para un enfermo.

También que haga eso en Nicaragua y deje que sus turbas actúen contra él, igual a como lo hacen contra los campesinos del PLI.

¿Qué pasó cuando la OEA desconoció a Somoza? Eso sí fue bueno, pero ahora es malo.

Si fuera cierto que las elecciones ya las ganó porque según las encuestas (pagadas por él) así lo dicen, no tuviera por qué preocuparse. ¿Cómo es que por todos lados el dictador es preferido y que el pueblo le pide que gobierne los próximos mil años?

Si todo eso fuera cierto no tuviera por qué realizar fraude, pero como no es verdad tiene que robar el voto nicaragüense. ¿Quién se apropió de la cooperación venezolana? ¿Quién es sinvergüenza?

El autor es Directivo Municipal del PLI Managua.

Opinión Daniel Ortega observación electoral OEA archivo

COMENTARIOS

  1. Martin Gallegos Velásquez
    Hace 10 años

    Eso es lo que que vos pensas, si le dieron oportunidad de votar a la gente, te aseguro, que votaría por lo menos malo, y esa gente sabemos quienes son….

  2. Nacho
    Hace 10 años

    Considero prudente recordar que a nivel internacional se conoce que el presidente Ortega se destaca por discursos directos y sin tapujos que son hasta controversiales e incómodos. PERO, más que palabras, la comunidad internacional se fija en las cifras alcanzadas en macro y microeconomía, el manejo de las finanzas, el clima de inversión, en fin, es incómodo pero no problemático.

    Acá nos razgamos las vestiduras por que hablen de gente de fuera, ya andamos llorando una derrota auto sentida y hablando de fraude y robo.

    Realmente cosidero que esa es la misma estrategia de siempre y la peor resumida en famosa frase de «Me siento robado», a ver quien de afuera les hace caso y mete su cuchara donde no debe.

    Señores, dejemos de ser vende patria y pensar que de afuera o del cielo van a venir a solucionar nuestros problemas.

    Abramos los ojos, el mundo nos dice que no se va a meter donde no lo invitan y que tenemos que buscar como solucionar nuestras inquietudes por nuestra parte.

    Don Daniel es nicaraguense, usted es nicaraguense, yo soy nicaraguense, entre nosotros, con nuestros medios y con nuestra gente debemos resolver y no dejar de votar.

    Ahora bien, tengo que conjeturar que lo que pasa es que un grupúsculo sin fuerza real, que se autodenomina oposición, está llamando fraude a su incapacidad y falta de votantes a favor de su causa, que al fin y al cabo es la causa de todo político: «quítate tú para ponerme yo».

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