“No es un asesinato común, un hombre mató a mi hermana, la conocía, la apuñaló y la enterró, aprovechó su condición de mujer. Es un femicidio”, insiste Geisel Cruz Torres, hermana de Xiomara Cruz Torres, la joven esteliana a quien Rodolfo García Valenzuela, alias “El Popo”, confesó haber matado.
La familia Cruz Torres, respaldada por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y organizaciones feministas, exigen a las autoridades que el caso sea catalogado como un femicidio de acuerdo con lo establecido en el Artículo 9, inciso B, de la Ley 779 (Ley Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres) y no como un asesinato, como fue remitido a los tribunales.
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“¿Qué gana el Estado con cambiar el término? Gana la imagen de que en Nicaragua no están muriendo mujeres por violencia machista. Es parte del tratamiento que le da el Estado al tema de la violencia y los derechos de la mujer, quieren hacer ver que este es un país bonito donde hay pocos o no hay femicidios”, expone Gonzalo Carrión, director jurídico del Cenidh. Carrión resalta que aunque hayan reglamentos inconstitucionales que contradigan a la Ley 779, el Estado de Nicaragua debe respetar la Convención Belem do Pará, que define los tipos de violencia y crímenes contra la mujer.
Si el caso se trata como asesinato o femicidio la pena máxima de 30 años aplicaría indistintamente. “Aunque hayan solicitado valoración psicológica, quieran alegar demencia, el Ministerio Público va a solicitar la pena máxima”, dictó Alicia Solís, fiscal auxiliar, ante la petición de examen de la defensa.
En Estelí
“Aquí en Estelí la mayoría de las personas nos han apoyado, han sido solidarios y respetuosos, pero también hay quienes sienten lástima por la señora (Leonor) Valenzuela (madre adoptiva del acusado). Mi madre perdió a su hija, ella no ha perdido nada, lo que tiene es un vago, un delincuente, un asesino”, sentencia Geisel.
Días después que se desenterrara el cadáver de Xiomara en la casa de Valenzuela, aparecieron pintas en las paredes con cruces y la palabra “asesino”. La señora de 74 años, quien según Geisel sigue habitando el lugar, se ha negado a hablar con los medios luego de la captura de su hijo.
“Ella fue cómplice, se dio cuenta que él estuvo con mi hermana la noche que murió. Ahí vivía, ahí dormía, ahí comía, hasta con el mismo cuchillo que asesinó a mi hermana cocinaban. La Policía encontró el cuchillo en su cocina”, declaró Geisel Cruz Torres, quien advirtió que se mantendrán firmes en su proclama de justicia.
Policía debe información
La familia Cruz Torres asistirá este jueves a los juzgados de Estelí para la Audiencia Inicial del caso donde esperan les den detalles sobre el caso, comentó Geisel Cruz Torres. Fue ella quien identificó el cadáver de su hermana Xiomara en el patio de la casa de la familia García Valenzuela.
“Después de eso no nos han informado nada, no estuvimos en la exhumación del cadáver, ni sabemos si hubo autopsia. La Policía no nos dice nada y se trata de la muerte de mi hermana”, reclama Geisel.
Según el Cenidh, la Policía tiene la obligación de mantener al tanto a la familia afectada acerca de los avances de la investigación. “¿Cómo es posible que no hayan hablado del móvil del crimen? ¿Por qué mataron a Xiomara? ¿Fue solo “El Popo”? ¿Qué pasó con Xiomara? Todas esas respuestas se las deben a la familia”, dice Gonzalo Carrión, abogado del Cenidh.