En la medida en que se comprende por parte de la administración pública y el sector privado que el desarrollo y expansión de las ciudades y asentamientos humanos requiere de una constante planificación y evaluación de resultados para redirigir iniciativas de desarrollo sustentable, se llega al convencimiento que para lograr ciudades con sistemas eficientes de educación, salud, transporte, tráfico, seguridad, etc., se requiere la utilización de las infocomunicaciones y de redes robustas que las soporten. Se requiere una alta conectividad, es decir, la hiperconectividad.
Por lo anterior, un fenómeno reciente es el crecimiento masivo de la conectividad. Hay una tendencia manifiesta de conectar todo. A este fenómeno se le ha denominado la “hiperconectividad”. El concepto de hiperconectividad no es un término reciente, sino que fue transpolado de la interconexión neuronal.
A partir del 2008, el ingeniero Sergio Melnik y, posteriormente, Leonardo Prieto, comenzaron a utilizarlo para referirse al “fenómeno por el cual las computadoras pueden comunicarse en red y a su vez se comunican con otras redes”. Esta situación sucede debido a que la hiperconectividad es necesaria y, en cierto modo, inevitable, dadas las crecientes innovaciones en las redes para servicios tales como: telefonía, internet, videoconferencias, SMS, que permiten a los usuarios comunicarse entre sí, pero también les permite comunicarse mediante otras redes tales como Twitter, Facebook y otras plataformas dirigidas hoy día a la gestión de sistemas urbanos.
La hiperconectividad conecta todo con todo; es decir, objetos con personas, objetos con objetos y personas entre sí, de ahí la rapidez de propagación de cualquier tipo de información. Esta situación se intensifica debido al aumento de nuevos dispositivos cuyo objetivo de diseño es acrecentar en tiempo y lugar las vías de comunicación entre sujetos y objetos.
Según informes de la Unión Internacional para las Telecomunicaciones (UIT), a finales del 2016, un poco más de 6,000 millones de personas tendrán algún tipo de acceso a dispositivos móviles y esta disponibilidad de conexión contribuirá al aumento en la frecuencia de conexiones entre los seres humanos y su entorno. Cerca de 2,700 millones de personas tendrán acceso a internet móvil a finales de este año, a través de redes 3G, 3G+ o 4G, lo que supone cerca del 38 por ciento de la población mundial.
El último informe anual de la UIT sobre las TIC, establece un ranking de los 157 países que más avances han logrado en materia de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), a través del Índice de Desarrollo de las TIC que compara variables como el acceso, uso y aptitudes, entre países y respecto a los datos del año anterior. Este ranking está encabezado por tercer año consecutivo por Corea del Sur, seguida muy de cerca por los países nórdicos, Suecia, Islandia, Dinamarca, Finlandia y Noruega, por ese orden. Holanda, Reino Unido, Luxemburgo y Hong Kong completan los diez primeros puestos.
Los treinta primeros países clasificados en esta lista son economías desarrolladas, donde el Índice de Desarrollo de las TIC es dos veces superior al de los países en desarrollo, lo que, según el secretario general de la UIT, evidencia la relación directa entre ingresos y el desarrollo de estas tecnologías y de la sociedad de la información.
Si bien se manifiesta una desigualdad en el desarrollo de las TIC y de la hiperconectividad, destaca el dinamismo de los países que más han avanzado en el último año por encima de la media. En cuanto a los precios, el informe precisa que entre 2008 y 2015, el precio medio de la conexión fija de banda ancha cayó un 82 por ciento, un descenso motivado por los países en desarrollo, donde los precios disminuyeron un 30 por ciento anual en 2008-2015, y continúan disminuyendo en la misma medida en que la hiperconectividad alcanza economías de escala.
*Consultor
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