Ernesto Glasgow es un lanzador que causa jaqueca, pero sus lanzamientos son ecológicos: no tiran humo. Donde clava su mirada coloca la pelota. El problema con él no es ver sus picheos, sino conectarlos. La pelota se le mueve al ritmo del palo de mayo, quiebra al llegar al plato y termina ponchando a un gran porcentaje de sus oponentes. Glasgow no es de aquellos catalogados como prospectos, subió a la atmósfera visible sobre la estrella costeña, Junior Téllez, como resultado de una transformación milagrosa. Un parpadeo y estaba reinando.
Glasgow tiene 25 años, es grande, fuerte y obediente. Parece no darse cuenta que posee una frecuencia de ponches de 12.3 en cada nueve innings, la más alta hasta el momento de nuestro beisbol, vive en la delgada línea de la fantasía y la realidad, de la cual no quiere despertar nunca. Su juventud es el resorte que lo impulsa hacia la ambición de dejar una huella en esta campaña. Lo quiere todo: ganar 15 partidos, terminar con 2.00 o menos de efectividad y alcanzar más de 150 ponches y ¿cómo lo logrará? “trabajando diario sin pausa, sin descanso y sin darme por vencido”, resalta.
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Antes de entrevistarlo aparece en el dogout el gerente de la Costa Caribe, David Hodgson. Es él quien me habla de la sorpresa que ha causado el muchacho. “Tiene una recta que ha incrementado su velocidad, pero lo mejor es el cambio, ese lanzamiento se le mueve como loco, en este beisbol causará muchos estragos. Antes no tenía control, ahora lo tira dónde y cómo quiere”. Hodgson llama a Glasgow, es viernes y entrena aunque no lanzará más hasta la siguiente semana.
¿Siempre buscás cómo ponchar a cada bateador enfrente?
El picheo no depende de la velocidad, sino la astucia, siempre trato de ponchar a todos, a veces un bateador que espera una recta o una curva cuando está adelante o se hace atrás del cajón, pienso que todo lanzador debe leer cada movimiento del bateador.
¿Qué ha sido diferente este año para tener cifras llamativas?
Cuando inicié los entrenamientos me dije que debía ser mejor, me enfoqué en el dominio, ahora tiro los lanzamientos donde quiero, estuve en 86 y 87 millas en mi bola rápida, la he elevado un poco, pero lo que es mejor es que la recta pegada y el cambio de velocidad y la curva las controlo a la perfección.
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¿Cuáles han sido los bateadores más complicados?
Hay varios como Justo Rivas, Renato Morales, Ofilio Castro y Juan Blandón. Ellos son duros, parpadeas y te pegan el golpe.
¿Cómo te gustaría finalizar?
Siendo el mejor del Pomares.