¿Cómo están nuestros muchachos y jóvenes en relación con el estudio, el trabajo y la vagancia? Según la Encuesta de Hogares en 2014, de 10 a 14 años solo trabajaban 36,330 y no estudiaban ni trabajaban 51,282. De 15 a 19 años, solo trabajaban 173,153 y no estudiaban ni trabajaban 174,557. De 20 a 24 años, trabajaban 259,367 y no trabajaban ni estudiaban 176,491 personas. Significa que 402,330 adolescentes y jóvenes entre 10 y 24 años no estudian ni trabajan. ¿Qué debemos hacer?
El bono demográfico y el envejecimiento del país. En Nicaragua urge de reformas estructurales que le permita afrontar el gran desafío del pleno arribo de envejecimiento de la población, que ya se inició y lo tendremos en la puerta dentro de tres o cuatro décadas. El bono demográfico es la urgente preparación e incorporación al mercado laboral de los jóvenes para disminuir pobreza, desigualdad social y prever el crecimiento de la tercera edad. Hay que invertir en el capital humano.
El 65 por ciento de los que trabajan están en el sector informal, con empleos precarios, mal remunerados, porque requieren poco nivel de tecnificación y educación académica; sin protección laboral ni del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS). Los muchachos y jóvenes hijos del pueblo les espera el trabajo informal en las calles, actividades de comercio pequeño, en la agricultura y silvicultura.
Los que estudian y se gradúan. Del ciento por ciento de los matriculados en el primer grado de centros públicos y privados, solo el 9 por ciento se gradúa en las universidades como profesionales y técnicos superiores. Y de cada cien graduados solo veinte consiguen trabajo el primer año, porque la capacidad de las empresas de absorber profesionales y técnicos es muy limitada; y en las plazas gubernamentales se consigue con la tarjeta partidaria y la lealtad. Las plazas las siguen manteniendo los viejos cuadros y la oportunidad de los jóvenes universitarios es poca. De 12 a 17 años solo 60 están matriculados; y de 18 a 23 solo 18 están matriculados. Los muchachos y jóvenes abandonan las aulas, no creen en la educación que se oferta. Asumen riesgos y buscan otros países, o se entregan al negocio de las drogas y pandillas. De 70,000 bachilleres del 2015, solo se matricularon 35,000 en universidades públicas y privadas. ¿Dónde está el resto? ¿Y los 25,000 bachilleres sin matrícula del 2014?
Las demandas de las empresas privadas. La Población Económicamente Activa (PEA) se viene incrementando por el crecimiento del sector y se estima en 3 millones 300 mil, según el Banco Central. Pero de cada 10 trabajos, 7 son en el área informal. El Cosep y la OIT realizaron y presentaron los resultados en la Encuesta Sostenible 2015, y en el área de formación de recursos técnicos y profesionales plantearon sus demandas: en las empresas grandes casi el 50 por ciento enfrentan problemas para contratar personal calificado; necesitan muchas carreras técnicas en equipos modernos y materiales, las capacitaciones del Inatec no están alineadas con las verdaderas demandas de los sectores industriales, trabajadores sin habilidades básicas, dificultades socioemocionales y en capacidad de análisis. Se tiene dificultad con el nivel de conocimiento informático básico y especializado, no dominan las habilidades de un idioma extranjero. Entonces ¿Qué tipo de formación están recibiendo los jóvenes en las universidades? ¿Seguimos recibiendo en los subsistemas educativos más de lo mismo?
La educación de calidad comienza en el hogar, donde los padres no tienen tiempo para estar y ayudar a sus hijos. Llegamos cansados y el fin de semana es para “los traguitos técnicos”, el deporte y algo de vida social. El verdadero valor formativo y desarrollo mental esta de 1 a 6 años. Nuestro sistema educativo urge de una verdadera transformación educativa que tiene que pasar por un diagnóstico y valoraciones periódicas de maestros y docentes; se sospecha que un gran sector de docentes no dominan la materia ni aplican una adecuada metodología para lograr el aprendizaje relevante y pertinente del estudiante de manera integral. Mi experiencia me indica que ni el Ministerio de Educación (Mined) ni la Universidad están modificando al docente, que en su mayoría tienen formación tradicional de la enseñanza teórica, irrelevante e indisciplinada. La tarea al final está en el hacer, en el emprender, en crear trabajo, en mejorar la vida personal y familiar.
Se empieza por definir y aprobar de manera consensuada políticas educativas de corto y mediano plazo, para los diferentes subsistemas. Y que sea referente para la transformación curricular en todos sus componentes. Urge mejorar la situación de los adolescentes y jóvenes.
Se considera un avance significativo una alianza del sector privado representado por el Cosep y el Consejo Nacional de Rectores (CNR) que aglutina las 57 universidades públicas y privadas con sus 160,000 jóvenes en sus aulas; que en general no están preparados de acuerdo con las verdaderas necesidades de las empresas en el mercado actual. Nicaragua ocupa el lugar más bajo de la región en indicadores de calidad de la educación. Hay que felicitar al Cosep y esperamos que el Mined, CNU e Inatec se integren, se entusiasmen y adquieran compromisos. No queremos más de lo mismo para nuestros adolescentes y jóvenes.