El aprendiz

“Nosotros amamos Nueva York. Nosotros amamos Nueva York. Nosotros amamos Nueva York”.

“Nosotros amamos Nueva York. Nosotros amamos Nueva York. Nosotros amamos Nueva York”.

Esa era la frase emocionada de Donald Trump, vestido elegante y con gusto, al momento de celebrar su rotundo triunfo en su estado de origen, desde el lobby de varios pisos de su torre, en la quinta avenida. Obra arquitectónica que se caracteriza por su mezcla de vidrio, bronce y mármol, de un gusto exquisito y un lujo nunca visto en la gran manzana, donde el magnate y ahora precandidato tiene su residencia.

Hablando en tono diferente, sin hacer mención a la señora Clinton y manejando un lenguaje fuera de insultos, Donald Trump presentó un discurso mucho más presidenciable que el de cualquier otro candidato, como muy bien lo definió el New York Times.

Es obvio que la victoria en la que se ha llevado casi el total de los 95 delegados por Nueva York, le da un empuje en su campaña. Pero a pesar de todo ese escenario optimista, el problema que enfrenta el señor Trump no queda resuelto.

Hasta ahora toda su estrategia ha estado basada en su popularidad, pero ha sido un desastre en su relación hacia su partido.

Debe de recordarse que el sistema político norteamericano fue creado por hombres (cuyo pasado había sido ser perseguidos por sus creencias) que tuvieron muy claro la idea de tratar de evitar construir un edificio que terminase en la figura del tirano.

El principal ejemplo lo dio nada más y nada menos que su primer presidente y general victorioso de la guerra de independencia, George Washington, a quien se le ofreció la corona y la cual rechazó dando testimonio de la clase de líder que era y de su convicción republicana.

Los padres fundadores no confiaban o tenían temor del voto directo e individual que hoy conocemos, prefirieron un sistema en donde se decantara el voto a través de los colegios electorales. Lo mismo ocurrió con las primarias, en donde los “caucus” (asambleas partidistas), decantan el voto directo del ciudadano. Resulta que la gente que regularmente compone esas asambleas son gentes de partido, gente alineada a las directrices del partido y votan conforme a esas directrices.

Trump ha cometido errores en insultar y despreciar a esas personas. Públicamente ha dicho que no los piensa invitar a su avión Boeing 757 (uno de los más lujosos del mundo) ni mucho menos a su residencia del famoso Country Club Mar del Lago, en Palm Beach.

En palabras nicaragüenses, los vulgareó, los vio de cuarta, pero estos son los que deciden quién es el candidato. El problema de Trump es que despreció el sistema, él ha querido cambiar las reglas y el partido le ha dicho no. Para complicar las cosas, hay 50 estados y cada uno de ellos tiene sus propias reglas. Hay estados como Colorado, donde no hubo primarias. Hay otros donde quien gana se lleva el ciento por ciento y hay estados en los que quien gana se lleva los delegados en proporción a los que votan por él.

La situación de Trump se agrava cuando plantea sus ideas de cómo va a gobernar si es electo y pretende actuar como si los Estados Unidos fueran un país del tercer mundo. Obviamente ha quedado demostrado, a través de sus mensajes, que no conoce las reglas y la realidad. Es que cuando alguien llega a Washington sin conocerlas, esa tarea se convierte en imposible, ya que la sociedad norteamericana con todos sus defectos y críticas es una sociedad en donde prima el Estado de Derecho, donde existe un sistema entre los poderes del Estado de pesos y contrapesos y eso no lo puede ignorar el presidente de turno.

Al paso que va Donald Trump yo diría que va a seguir lo que hizo Teodoro Roosevelt, quien siempre fue denunciado como un “radical” desde su primera nominación en 1904 y en 1912 fundó un tercer partido: el Progresivo – Bull Moose (que se traduce, como Toro de Alce, o sea un alce macho) y pidió reformas progresistas muy amplias, pero esa división entre los republicanos permitió a los demócratas ganar la Casa Blanca y las dos cámaras. ¿Es esto lo que nos espera presenciar en la convención republicana a efectuarse del 18 al 21 de julio en Cleveland, Ohio?

El autor es abogado.

Columna del día Donald Trump El Aprendiz Nueva York archivo

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