Moisés Ruiz Romero

Mala administración del agua

Debido a la vital importancia del agua para los seres vivos, desde la escuela primaria se nos enseña el ciclo de este líquido, comenzando por su evaporación de los mares, la formación de nubes, su precipitación como lluvia que llena ríos y lagos superficiales y su infiltración para formar ríos y lagos subterráneos, que finalmente vuelven al mar.

Los árboles juegan un importante papel en este ciclo pues su presencia influye en los vientos y la precipitación lluviosa y sus raíces “amarran” al suelo e impiden el arrastre de sedimentos. Además el bosque brinda protección y alimento a diversas especies animales y vegetales que conforman el ecosistema, equilibrado por la misma naturaleza, que le permite a la especie humana seguir habitando este planeta.

La deforestación, tanto por la explotación maderera irracional, que no toma en cuenta la necesidad y las técnicas de reforestación, como por el avance sin control de la frontera agrícola y ganadera, sumado a un uso poco inteligente del agua, con sistemas de riego poco eficientes, alteran los ecosistemas relacionados con el ciclo del agua y su resultado inevitable siempre será la reducción de los cuerpos de agua dulce superficiales y subterráneos, sin mencionar las múltiples formas en que estos cuerpos de agua son contaminados.

Todo esto lo saben hasta los niños de la escuela primaria.

En las últimas semanas hemos estado viendo imágenes de desaparición o disminución drástica de ríos como el Coco, el Fonseca, el Tipitapa, el Salto de la Estanzuela, el Malacatoya y la presa de Las Canoas, la laguna de Tisma y los graves descensos, de más de un kilómetro de las antiguas playas de los lagos Xolotlán y Cocibolca, con sus más graves repercusiones medioambientales y económicas. También hemos estado viendo imágenes de camiones trasladando millones de pies cúbicos de madera que cuentan con el permiso gubernamental correspondiente.

El gobierno de turno (que no lo será para siempre), que tiene diez años en el poder y que por eso mismo no puede culpar a los gobiernos anteriores de este mega-desastre, tenía y tiene la obligación de administrar y proteger nuestros recursos hídricos, si partimos del supuesto de que se busca el poder para servir a la nación y a sus ciudadanos y no solo para enriquecerse a cualquier costo, como parece ser la consigna del orteguismo.

Si bien la sequía de cuatro años y el calentamiento global, con fenómeno de El Niño incluido, son un factor importante en el desastre ecológico actual, no es menos cierto que han existido y existen leyes y normativas para proteger el medioambiente, leyes que no han sido cumplidas o que han sido modificadas por el gobierno de Ortega para su beneficio económico. Es claro que a Ortega no le importa violar o modificar cualquier ley con tal de permanecer en el poder y enriquecerse más.

El ejemplo más peligroso es la oprobiosa Ley 840, del Canal Interoceánico, que es imposible de realizar, pero que está diseñada para expropiar a los campesinos de su tierra, hacer negocio con la poca agua que nos queda y destruir el medioambiente.

El Partido Acción Ciudadana (PAC) como un partido ecologista, denuncia al gobierno de Daniel Ortega como el causante directo del desastre ecológico actual y exige que se tomen las medidas inmediatas y suficientes para remediar la situación que ellos mismos provocaron por su irresponsabilidad.

El autor es secretario del Medioambiente del PAC.

COMENTARIOS

  1. Autor esta equivocado!
    Hace 10 años

    «… tenía y tiene la obligación de administrar y proteger nuestros recursos hídricos,»

    No, señor. Usted esta muy equivocado! Ese es el problema en Nicaragua: culpar al gobienrno (del cual no soy nada partidario) to dodo, incluyendo la pesima administracion del agua.

    La obligacion de administrar y proteger nuestros recursos hidricos es la responsabilidad DE CADA NICARAGUENSE. De todos!

    Hasta que nos hagamos responsable del agua que consumimos, Nicaragua continuara destruyendo su recurso natural mas precioso — el agua.

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