María Angélica Chamorro, suicidio

María Angélica Chamorro en una sesión para una entrevista de LA PRENSA en 2012.

“Me suicidaron”

No lo escribió María Angélica, fue su tía Lourdes Chamorro César. Lo hizo en primera persona y lo publicó en su cuenta en facebook. La carta se ha viralizado en esa red social.

«Me suicidaron» es la carta narrada en primera persona sobre la muerte de María Angélica Chamorro, quien fue encontrada muerta con signos de violencia en su casa en Managua el miércoles 23 de marzo.

No lo escribió María Angélica, fue su tía Lourdes Chamorro César. Lo hizo en primera persona y lo publicó en su cuenta en Facebook. La carta se ha viralizado en esa red social.

En el texto, Chamorro César narra, en voz de María Angélica, cómo fue su entrada triunfal al cielo, donde «un resplandor cegó la mirada mía que traía desde la tierra, pero en un instante me acostumbré a ello y con claridad pude distinguir aquel lugar. ¡Estás en el cielo, María Angélica! me dije».

En «Me suicidaron» se denuncia la teoría de la Policía Nacional, que concluyó el caso como un suicidio, a pesar de que el cuerpo de María Angélica tenía signos de violencia.

«Los que «me suicidaron» me dejaron el cuerpo color púrpura, el rostro color púrpura y mis muñecas color púrpura y rasguñadas».

La carta se ha compartido más de 500 veces en Facebook y a continuación se la dejamos intacta:

«ME SUICIDARON»

En memoria de mi sobrina María Angélica Chamorro Peña.

«No llores si me amas,
¡si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!»
-San Agustín de Hipona

A mi pequeño hijo, a mi mamita y papito, a mi hermano. A mis tíos y familiares, amigos y amigas. A ustedes todos que me aman y que inconsolable me han llorado desde que «me suicidaron»:

Los ángeles me esperaban en la Puerta Grande. Al abrirse esta, un resplandor cegó la mirada mía que traía desde la tierra, pero en un instante me acostumbré a ello y con claridad pude distinguir aquel lugar. ¡Estás en el cielo, María Angélica! me dije. Vi los rostros de quienes me antecedieron, que se asomaban sonrientes a través de aquellas blancas alas. Los reconocí y una inmensa felicidad me invadió el alma que a pesar de lo que me hicieron, quedó intacta.

El espacio que se abrió ante mí era tan sublime, tan infinito, tan alegre, tan verde, tan dorado, que supe en el mismo instante que el cielo estaba de fiesta y mágicamente supe también que era por mi llegada. Una inmensa paz me invadió, al sentirme acogida y cobijada. Me sentí protegida y realicé que pronto estaría disfrutando de ver el hermoso rostro de Dios y supe que ya nadie podría «suicidarme nunca más».

Aún conservando mi femenina coquetería terrenal, repasé mi atuendo. Me di cuenta que no estaba apropiadamente vestida para ir a una fiesta. Llegué el 22 de marzo del 2016 en mi pijama; un short y una camiseta, los cuales vestía cuando me encontraron. Luego volví la mirada a la tierra y me vi con un vestido blanco, dormida en un extraño y álgido ataúd. Quise cambiarme de ropa y ponerme ese vestido, pero no; ese tampoco era apropiado. Cerrado hasta el cuello, de mangas largas y muy sobrio. Claro, tenía que ser así para esconder los vestigios de la violencia y crueldad a los que fui sometida. Tampoco hubiera escogido ese vestido para ir a una fiesta al cielo, me dije; ni a fiesta alguna en la tierra. ¡Era mi mortaja!

Pero la magia seguía desprendiéndose del resplandor y casi inmediatamente me despojó de la vanidad terrenal que traía y me sentí libre, liviana. Los ángeles me vistieron de ángel y me colocaron las más puras y blancas alas. Creí que me lastimarían al hacerlo, ya que los que «me suicidaron» me dejaron el cuerpo color púrpura, el rostro color púrpura y mis muñecas color púrpura y rasguñadas. Pero el gesto de los ángeles surtió el efecto de bálsamo milagroso y todo ese color púrpura desapareció, y entonces comprendí que esas alas serían mi nueva vestimenta.

Y recordé a San Agustín, a ese que mi papá tantas veces me hizo leer: «No llores por mí si me amas. ¡Si pudieras oír el cántico de los ángeles
y verme en medio de ellos; si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos
los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso!»

Pero sé que es inevitable dejar de llorarme. Así es el asunto en la tierra. Mas si de algo sirve de consuelo, les cuento que nunca hubiera sido capaz de violentar los planes de Dios para mí, jamás hubiera dejado a mi hijito sin su madre. A mi madre sin su hija, a mi papito sin su niña bonita, a mi hermano sin su princesa, a mi familia, amigos y amigas sin mi sonrisa; jamás consideré morir antes de mi tiempo bajo el sol. Nunca estuvo en mi mente morir tan de repente, mas que cuando Dios así lo dispusiera para mí. Jamás hubiera escogido aquel piso rígido y helado para desplomarme. Tampoco hubiera querido que me recordaran con esa última imagen de mi rostro señalado por la sofocación, sin mi sonrisa.

De haber querido conocer antes de tiempo el cielo, hubiera querido que fuese como el cuento de hadas de la Bella Durmiente. Ese cuento que de niña tanto me encantaba, y que antes de dormir, muchas veces me lo contaron. Me hubiera vestido de fiesta, con mi vestido negro que muy bien me asentaba, con mis aretes largos de oro de 14 kilates que mi mamá me regaló aquella Navidad. Me hubiera pintado la boca con mi lipstick favorito y mis ojos…¡ah, mis ojos!…esos ojos que a mi papito embrujaban, me los hubiera maquillado con mi nueva sombra «smoke naked» que tan de moda está y que muy bien me sienta con mi cabello color milpa. Hubiera calzado mis nuevos zapatos de tacón fino despuntados, los de la pequeña plataforma, que esa noche, antes de mi llegada al cielo le encargué a mi mamá, por si acaso se diera el caso de bailar. Y me hubiera cuidado mi cuello, mi garganta, por si acaso se diera el caso de que me invitaran a cantar. Y como la Bella Durmiente, en mi mullida cama con mi almohada favorita, esperaría a mi Príncipe Azul para que me despertara con un amoroso beso; más no hubo Príncipe, no hubo beso ni despertar.

Y aunque mi voz ya no tiene tono, desde el cielo me asomo para contarles que hay un Dios al que he conocido ¡Lo he visto! ¡Me ha abrazado! De Él es la última palabra y les aseguro que «los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez» -Salmos 50:6.

Y a mi pequeño niño, a mi adorado pedacito de sol, le digo que su mamita no hubiera sido capaz de dejarlo en esta tierra por su propia voluntad. Que su mamita no se suicidó ¡Me suicidaron!

Lourdes Chamorro César
Managua Nicaragua, 7 de abril de 2016.


Aquí puede ver la publicación en Facebook de Lourdes Chamorro César.

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COMENTARIOS

  1. Carlos Enrique
    Hace 10 años

    que curioso la prensa siempre borra comentarios que no son a fines a su proceso de desinformación.

  2. Maria A. Rodríguez
    Hace 10 años

    Una historia muy triste y trágica, pero nicaragüenses, es cierto que tenemos un gobierno desastroso pero no seamos tan tontos de creer que ése gobierno está metido en todo hasta en crímenes pasionales o suicidios de todos los ciudadanos. Es una historia muy lamentable, pero podría ser un suicidio, pues según se informó ella padecía muchos trastornos desde hace mucho tiempo. Por respeto a su familia y a sus amigos, dejémos discusiones y dejémosla descansar en Paz.

  3. Steve
    Hace 10 años

    Definitivamente esto no fue suicidio! Quien va a creer esta versión del embarrado instituto de medicina legal??? Solo los ciegos borregos!

  4. fia
    Hace 10 años

    sofocacion con una bolsa no es un metodo de suicidio. Esta linda la carta de la tia de la joven, pero no creo que la joven haya estado esperando a un «principe Azul’ pues tenia esposo. Ojala La familia pida reabrir el caso y/o realizar su propia investigacion, pues es raro «suicidarse» con una bolsa.

    1. Carlos Enrique
      Hace 10 años

      ¿Quien dice que no es un método de suicidio? Revise la literatura y se desengañara. «LETHALITY OF SUICIDAL METHODS AND SUICIDE RISK»

  5. Armando
    Hace 10 años

    increíble como este país todo lo resuelve con se suicido, espero que Dios deje caer toda su ira no solo con quien cometió este crimen, sino también contra lo que lo este encubriendo, las cuentas tardan pero llegan, no se puede dejar a una madre sin su hija, o un niño si su madre..que esta niña descanse en paz y que desde palco vea como las que la suicidaron pagaran un alto precio

  6. Patty
    Hace 10 años

    Me ha partido el alma leer esta carta, estoy indignada que la policía haya salido con la estupidez de que fue suicidio cuando es obvio que hay mano criminal. Otro caso como el de Alexis. Hasta cuándo?

  7. Gaby
    Hace 10 años

    me quedo sin aliento , al leer esto. Es un agel de Dios. y esta segura que habra justicia , no aqui en la tierra, donde todo es tapado y escondido por el HOMBRE ambicioso, frio y perverso … Esas almas seran enviadas al infierno. Ella esta con Dios. ese es su lugar .. q.e.p.d

  8. Alex
    Hace 10 años

    Es tristes, muy bella mujer y muy desafortunada a la vez. Pienso q ambos, el ex-marido y el marido actual deben ser investigados exhaustivamente, se pueden suponer desavenencias por la custodia del hijo, y también por celos, no siempre significa q las parejas están bien, ya q pueden estar juntas pero separadas de cuerpo y alma, aun compartiendo el mismo techo. La Policia no actua profesionalmente, se apresuro a dictaminar «suicidio» y nada menos q por un comisionado general, lo cual lo hace mas sospechoso. A quien y porque tratan de encubrir, y cuanto dinero pudiese estar de por medio? Hay mas preguntas q repuestas. Paz eterna para Maria Angelica, ya estas en el lugar donde no pueden hacerte daño.

  9. El Observador
    Hace 10 años

    Esa tía Lourdes Chamorro, tiene material de escritora, si se dedicara a escribir tendría mucho éxito, a lo mejor sale mejor que Ramirez Mercado. ¡Qué descripción más bella la que hace de un Cielo imaginario!!! Estoy seguro que ni los Curas podrían pintar un lugar ta marabilloso, de donde nadie a regresado a contar tantas bellezas

  10. Gustavo Perz
    Hace 10 años

    Así hay personas que parecen que son felices,pero por dentro se encuentran en estado de depresión y no buscan de ayuda profesional. La policía es profesional y no creo que se apreste a manipulaciones.

    1. Excedelio Putoy Ñamendi
      Hace 10 años

      el problema es que la policia esta desprestigiada por otros casos de investigaciones, entonces aunque hubiera sido un suicidio, mucha gente no cree

  11. Discus
    Hace 10 años

    En la carta no se menciona al esposo (??)

  12. Ena Tablada
    Hace 10 años

    Quien se quita la vida con una bolsa cubriendose la cabeza? No hay carta de despedida normalmente en los suicidios siempre hay una carta o nota… esto no es suicidio

    1. Carlos Enrique
      Hace 10 años

      Usted esta desinformada sobre el suicidio, de hecho la minoría (30%) deja carta o nota de suicidio.Por otro lado la gente si se suicida de esa manera, revise la literatura.

  13. Juan
    Hace 10 años

    L:a conspiracion de siempre..no dan ninguna prueba y especulan…y despues dicen .y es la culpa de Ortega y la Chayo…. que disco mas rayado

  14. Ralph Smith
    Hace 10 años

    ¿Y quien se suicida cerca de la puerta principal de la vivienda? Generalmente el suicida lo realiza en su dormitorio o en la cocina. Parece que existe un encubrimiento de parte de la policía puesto que segun esta carta el cuerpo tenía moretones como que si la víctima había sido apaleada.

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