Hay una expresión de Erasmo Ramírez en sus comentarios posteriores al juego que le ganó a Toronto, que probablemente resumen su actitud y enfoque en su nuevo rol en el staff de picheo los Rays de Tampa Bay.
“No había que pensar mucho. Era un asunto de entrar y ejecutar los lanzamientos. Eso fue lo que hice. Ataqué a los bateadores”, dijo a MLB.com, tras colgar dos ceros al centro ofensivo de Toronto.
Y así ocurrió. El nica subió al montículo con los dientes apretados, proyectando fuego por los ojos y disparando sin contemplaciones hacia el plato, sin importar que estaban José Bautista, Edwin Encarnación, Troy Tulowitzki y compañía.
Eso es llamativo, si se considera que como un abridor, Ramírez está más empeñado en dominar, pero sin perder de vista que por el recorrido de episodios, debe dosificar su esfuerzo y mezclar su repertorio.
Saliendo desde el bullpen, es asunto de ir a lanzar fuego sin vacilar. No a lo loco, pero sí, sin darle muchas vueltas a la situación. Como abridor se sortea al enemigo, pero como relevista, se le remata.
“Erasmo lanza bien en cualquier situación, no parece importarle ni el inning, ni el marcador”, reconoció el mánager de los Rays, Kevin Cash. “Solo va por ahí y ataca a los bateadores”, señaló.
En cierta ocasión, tras un partidazo ante los Ángeles, a quienes dominó con todo y Albert Pujols, Mike Trout, Mark Trumbo y Kendrys Morales entre otros, Ramírez dijo que no le ponía mucha atención a los nombres.
“Al día siguiente de aquel trabajo, comprendí en toda su dimensión mi labor, pero en el momento, solo ejecuté los picheos agresivamente y los dominé”, explicó el nica.
Por lo visto, lo mismo hizo el miércoles, mientras salía de Bautista, Encarnación y Tulowitzki, entre otros, en ruta su primera victoria.
De acuerdo a Brooks Baseball, Ramírez tuvo promedio de 94 millas en su recta, lo cual es notable, si se considera que por lo general anda por la parte inicial de las 90. Vamos a ver cómo le va en el resto de la campaña.