El juez Carlos Silva, titular del Juzgado Cuarto Distrito de Juicio de Managua declaró culpable ayer a Francisco Calderón y Jonathan Suazo de lesiones gravísimas en perjuicio de una niña y un niño de 8 y 9 años respectivamente, y portación ilegal de arma de fuego en perjuicio del Estado de Nicaragua.
Las víctimas fueron heridas durante una balacera callejera entre pandillas en el barrio El Riguero de Managua, el 15 de octubre del 2015, a eso de la 1:30 de la tarde, cuando los niños víctimas estaban en la acera de su casa y empezó la balacera, donde supuestamente participaron los acusados.Los niños lograron ver a los agresores y los identificaron después en la policía.
Según narró la mamá de la niña, en ese momento ella estaba limpiando la casa cuando escuchó las detonaciones y agarró a su hija y la metió y luego cerró la puerta, pero la niña ya iba ensangrentada y el niño víctima que es primo, también.
En ese momento buscaron un vehículo para trasladarlos al hospital La Mascota, donde les informaron que el estado de salud era delicado. A los dos los tuvieron que operar.
“La niña aún tiene unos clavos metido en su pierna derecha porque la bala le fracturó el hueso, por eso debe andar en silla de rueda”, dijo la mamá de la perjudicada en juicio.
El judicial argumentó en su fallo que a los dos acusados la Policía les ocupó arma de fuego y los casquillos de bala encontrados en la escena del crimen por la policía coinciden con las armas de los procesados. Además, ambas víctimas los reconocieron y otros testigos presenciales también los ubicaron en la escena del crimen.
Después del fallo de culpabilidad, el juez pasó al debate de la pena donde la Fiscalía pidió seis años de prisión por las lesiones más 100 días multas, y un año de prisión por la portación ilegal de arma de fuego, mientras las defensas pidieron la pena mínima.
La lectura de sentencia será el próximo 13 de abril.