De acuerdo con cierta teoría, una vez que un país agota sus posibilidades de trasladar su fuerza de trabajo excedente desde la agricultura hacia la industria y los servicios urbanos modernos, el costo de la fuerza de trabajo comienza a incrementarse. En ese momento, aquellos segmentos de las denominadas “cadenas globales de valor” que se habían instalado en este país atraídos por su amplia disponibilidad de fuerza de trabajo barata, tienden a emigrar hacia países que todavía exhiben una gran reserva de fuerza de trabajo excedente.
Se postula que China habría alcanzado este punto de inflexión, en que el costo de la fuerza de trabajo comenzó a elevarse. En este contexto, surge la posibilidad de que terceros países, dotados de un gran excedente de fuerza de trabajo, pero con una inversión adecuada en infraestructura y un nivel educativo decente, atraigan masivamente la inversión extranjera que anteriormente fluía hacia China.
Vietnam se encuentra favorablemente situado para desempeñar este papel. Su economía ha crecido a una tasa promedio anual del 6.4 por ciento durante los últimos 30 años. Factores claves de este crecimiento han sido una fuerza laboral joven y creciente, derivada del denominado bono demográfico, y la transición de la fuerza de trabajo desde la agricultura a la manufactura y los servicios.
El crecimiento económico inicialmente dependió de un importante incremento de la producción y la productividad en la agricultura, gracias a una distribución equitativa de la tierra y un importante impulso a la productividad agrícola.
Aunque Vietnam se ha convertido en un importante exportador de productos agrícolas, la agricultura desempeña un papel cada vez menor en su economía. Es así que mientras la fuerza de trabajo ocupada en la agricultura se redujo desde un 70 por ciento hasta un 46.8 por ciento, la fuerza de trabajo ocupada en la industria se incrementó desde un 10.6 por ciento hasta el 21.2 por ciento y la ocupada en los servicios pasó del 19.4 por ciento al 32 por ciento.
La industria manufacturera se ha expandido con fuerza, creciendo a una tasa promedio anual del 8.4 por ciento, gracias precisamente a la política de inserción en las denominadas “cadenas globales de valor”.
Una de las ventajas que ha tenido Vietnam para atraer inversión extranjera de mayor calidad ha sido el relativamente alto nivel de educación de su fuerza de trabajo, la cual, debido a la presión competitiva de un enorme contingente de población en edad de trabajar, que asciende a 67 millones de personas, se ha mantenido extremadamente barata. También dispone de ventajas en términos del desarrollo de su infraestructura.
Se ha postulado que Nicaragua podría entrar a competir con Vietnam en el mismo rol, lo cual le permitiría alcanzar, en este proceso, el estatus de país de ingreso medio-alto. Nicaragua alcanzó el estatus de país de ingreso medio-bajo a partir de una especialización internacional sustentada en el bajo costo de los factores (principalmente fuerza de trabajo barata y poco calificada y recursos naturales semigratuitos).
Para ello no se han requerido niveles relativamente altos de escolaridad de la fuerza de trabajo, ni un desarrollo de infraestructuras de mayor cobertura y calidad, mucho menos la capacidad nacional de asimilar, adaptar y eventualmente desarrollar el conocimiento y la tecnología.
Sin embargo, la evidencia indica que, para transitar al estatus de país de ingreso medio alto, lo cual supone la promoción de actividades de mayor complejidad y elasticidad ingreso de la demanda, y la posibilidad de atraer inversión de mayor calidad, se requiere que la fuerza de trabajo tenga un nivel de escolaridad al menos correspondiente a la enseñanza secundaria, la dotación de una infraestructura de muchísima mayor cobertura y calidad, y la presencia de instituciones públicas competentes.
*Economista
