Mientras en Costa Rica la semana pasada se aprobó una reducción del 24 por ciento en la tarifa industrial, en Nicaragua aún se debate si es posible otra reducción en la tarifa, después que inicios del año el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) aprobó sólo un cuatro por ciento de rebaja.
Víctor Campos, director del Centro Humboldt dijo que los niveles de corrupción están distorsionando el mercado energético y mientras esto no cambie no habrá una baja en el sector.
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“Hay gente vinculada al manejo del mercado eléctrico que está en toda la cadena (generación, transmisión y distribución) y gente son funcionarios del Gobierno, aquí todo mundo sabe que el 15 por ciento de las acciones de la distribuidora son del Gobierno, pero además están los negocios de generación eléctrica con Alba Generación y esto hace que haya una distorsión en el sistema”, sostuvo Campos.
A su vez agregó que la alta tarifa le resta competitividad al país, pues siempre a nivel regional Nicaragua se queda atrás porque su precio son los más elevados de la región.
“La jugada de actores importantes del sistema hacen de que no se pueda avanzar porque hay intereses particulares, a ellos no les interesa que esto avance porque el estado actual le favorece en los negocios, mientras esto permanecen de esta manera va ser dificil que haya cambios en la tarifa”, indicó Campos.
Por su parte Narciso Mayorga, investigador en temas energéticos explica que el país hubiera avanzado si se hubiera pagado de una sola vez la deuda que se tiene con Caruna, de tal manera que ahorita se estaría gozando de un beneficio total tras la caída del precio del petróleo.
“La diferencia con los otros países es que ellos no tienen deuda y nosotros sí tenemos, entonces difícilmente el país va sentir una baja de minúscula si se toma en cuenta que un cinco por ciento se va en el deslizamiento de la moneda», dijo Mayorga.