Primero la tos y luego la fiebre. La tercera inquietud más frecuente en las consultas pediátricas es: “Doctor, mi hijo no come”, ante este problema el pediatra responde: “Paciencia, paciencia y paciencia”.
La solución es una buena educación alimentaria desde el momento en que nacen, una familia con hábitos de alimentación correctos conseguirá que sus niños no le hagan ascos a nada.
Paciencia y perseverancia son los pilares fundamentales para conseguir que el niño reconozca los alimentos, los acepte, los pruebe, le gusten y consigamos nuestro objetivo: que se los acabe comiendo.
El responsable del Grupo de Nutrición y problemas gastrointestinales de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), Cristóbal Coronel, explica que muchas madres piensan que en la época preescolar sus hijos deben comer tanto o más que un adulto porque además tienen que crecer.
El pediatra señala que lo importante es “comprobar que el niño esté sano, porque en la edad preescolar no crece de una forma tan rápida como cuando es lactante”.
TRUCOS
Para conseguir que los niños coman de todo hay que introducir las cantidades de la novedad gastronómica de forma progresiva. “Cuando un alimento es rechazado hay que eliminarlo y volver a intentar que lo tome a los dos o tres días siguientes o quizás en la semana próxima”, recomienda el doctor.
Una sugerencia del pediatra es enmascarar un poco el alimento para que el niño lo vaya normalizando. Con este término no se refiere a que haya que intentar distraer al pequeño, engañarlo o amortiguar el alimento “con azúcar o leche condensada, sino que se puede presentar el alimento de una forma más atractiva”.
También está la opción de esperar a que el niño tenga más apetito para volver a intentarlo. Hay que entender que en algunas ocasiones el pequeño “puede estar malito, resfriado o inapetente”.