Ulises Huete Maltés

Venzamos los miedos

El día miércoles, 30 de septiembre de 2015, apareció un artículo, en este Diario, de la poeta Gioconda Belli: El optimismo como evasión, donde trata de hacer una valoración psicoanalítica del entumecimiento político y letárgico de los votantes nicaragüenses; ella se lo atribuye a las guerras y se pregunta, con razón, si nos hemos vuelto un país cínico e idiota, me parece que es una pregunta digna de la obra de Mario Vargas Llosa: La civilización del espectáculo.

En efecto, en psicología de masas hay acciones que causan efectos, tal como el caso de Las Jagüitas, que se quedó en la impunidad y el misterio: eso es el poder; esto tiene gran efectividad, estremece al tejido social; tanto así como los nicaragüenses se preguntan dónde se quedó el 8 por ciento de los votos válidos de la elección presidencial del 2006, del 2011 y el robo de la Alcaldía de Managua; los nicaragüenses no son ni idiotas ni cínicos, al contrario, son optimistas.

El hombre autónomo, se pregunta: ¿Fue cierta la acción del pistolero de actuar solo, que salió en las afueras del Consejo Supremo Electoral (CSE), volando tiros? Se sabe que no es un desquiciado, como el psiquiatra norteamericano que irrumpió las aulas universitarias con un arma de guerra en Norteamérica, matando estudiantes hace algunos años.

No, en Nicaragua se vive el fenómeno de infligir poder, miedo y terror para domesticar a las masas.

La política se mueve con dinero y convergencia de ideas, lobby y propuestas concretas, tal como lo hicieron en los años setenta, los nicaragüenses que no estaban de acuerdo con la política del expresidente Anastasio Somoza Debayle, en donde había sectores, tal como el Partido Conservador genuino, sindicatos, políticos, que quisieron tomar el poder y el FSLN se adhirió con el llamado Tercerismo, era una minoría de guerrilleros entrenados por Fidel Castro, la Unión Soviética, OLP, en plena Guerra Fría, siendo presidente de los Estados Unidos el señor Jimmy Carter, aquí en esos años se formaron sindicatos médicos como Fetsalud, Anden, y muchos más que salían a protestar por su descontento a las calles; los estudiantes hacían uso de la UNAN con la autonomía universitaria, ahí existía el CUUN y el FER, era bien sabido que era la antesala para pasar posteriormente a las guerrillas lideradas por Carlos Fonseca Amador; los estudiantes en León y Managua, hacían aleccionadoras protestas callejeras pro-comunistas; hubo tres personajes, como Sergio Ramírez Mercado, Constantino Pereira Bernheim que trabajaba en la OIT en Suiza y Carlos Tünnermann Bernheim que tenía un trabajo en Washington, este último pasaba información confidencial al famoso columnista del Washington Post, Jack Anderson, quien atacaba ferozmente a Somoza y venía a Nicaragua a investigar in situ; Enrique Bolaños Geyer, el arzobispo de Managua y ciertos empresarios del entonces llamado Cosip (hoy Cosep) nunca comprendieron que el mundo se movía en la Guerra Fría, que la Unión Soviética a través de Cuba quería a toda costa tener un país como cabeza de playa, en su afán expansionista mundial, quien lo entendió fue el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien desde el Diario LA PRENSA atacaba de manera cívica con sus editoriales al dictador Somoza.

Bueno, pero ¿qué hacer? Hay que tomarse las calles masivamente, despojémonos primero de nuestros propios miedos, como arengaba Alejandro el Grande a sus tropas, para conquistar la libertad.

El autor es médico.

COMENTARIOS

  1. Alejandro Fernandez Roque
    Hace 11 años

    Dios mio, sera posible que en la actual Oposicion en Nicaragua no haya gente pensante que pueda aportar nuevas ideas y no seguir repitiendo las mismas babosadas que no calan entre el electorado ?

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