Sergio Simpson

Medios y poder: conflicto permanente

No me extraña que algunas personas imaginen que el tema medios de comunicación solo debe interesar a quienes trabajan en ellos o son propietarios; sin embargo el vínculo de los medios de comunicación con la sociedad es permanente, y debe importarnos porque influye en nuestra personalidad, las relaciones humanas, y la valoración y diseño del entorno.

Cuando se habla de poder, generalmente lo asociamos al poder político militar, pero hay que incluir el poder económico y el poder mediático, y la obra Medios y Poder en Nicaragua nos ilustra cómo se han ido unificando, fortaleciendo, esos tres elementos en uno solo con el propósito de incidir y dominar las conciencias, invertir capital y ganar al máximo, y los señores que tejen esos hilos situarse en la cúspide de la impunidad, del ilícito y el control absoluto.

Afortunadamente algunos medios de comunicación y comunicadores (muy pocos para mis aspiraciones) aún mantienen relativa independencia de esos poderes; y digo relativa porque la independencia de un comunicador nada más es cierta cuando no está sujeta a contratos, a orientaciones censuradoras del superior, ni sometido su razonamiento, sino que abre su mente a recibir múltiples visiones, sin prejuicios ni temores. Nos revela cómo han ido perdiendo esa relativa autonomía, cómo el mercadeo publicitario del Estado es utilizado para premiar o castigar.

La empresa privada no está exenta de esa concepción, he conocido a quienes se anuncian en un medio de comunicación o contratan al periodista solo si coinciden políticamente; hay quienes no se anuncian en un medio si es crítico del Gobierno, temen represalias fiscales o anulación de licencia comercial. Esas actitudes son graves para la libertad de empresa y libertad de prensa, y es más grave que periodistas no valoren su oferta comercial, ni la calidad de su trabajo, y acepten limosnas, regalos, invitaciones etílicas y culinarias. Me incomoda que en este gremio haya tanta pobreza económica y conceptual (pocos obtienen ingresos adecuados) y demasiada falta de ética.

Como bien lo explica en esta obra Guillermo Rothschuh Villanueva, y me atrevo afirmar que lo explica bien, el periodismo sigue siendo una profesión peligrosa y escribe ejemplos de la represión física y económica, amenazas y golpes, situación que no solo afecta al periodismo, sino la libertad de expresión de la sociedad. Nos ilustra del control mediático por parte de la familia presidencial y su socio extranjero quien recibió licencia violando la ley y así opera varios canales de televisión y radioemisoras. Evidencia lo que vemos: canales de televisión, estaciones radiales, impresos, al servicio de los intereses partidarios económicos del gobernante y socios.

La censura no se aplica como antaño, con cierres o multas a los medios de comunicación y comunicadores, ahora puede parecer sutil, pero igualmente efectiva, sin descartar el cierre total, como ha sucedido a varios. En este país el Gobierno ha cerrado varios medios de comunicación radiofónicos y canales de televisión por cable, y ciertas empresas privadas, los más grandes anunciantes, han contribuido al negarse a pautar en medios que tratan de ser independientes de cualquier tipo de injerencia foránea.

Se refiere al espionaje electrónico de la oficina de seguridad, y a la conducta de funcionarios administrando en secreto las cuentas aun cuando hay una Ley de Acceso a la Información Pública. Nos damos cuenta que, en Nicaragua, los periodistas críticos al sistema están presionados financiera y síquicamente; los medios de comunicación desaparecen si no se consagran, y si no fracasan mantienen baja clientela y limitaciones de toda índole en su desempeño. Quienes alcanzan “éxito” son los voceros del sistema, capaces en la estructuración de un modelo de relaciones humanas en el sometimiento.

Los medios de comunicación son parte en el vínculo comercial, viven de ofertar servicios publicitarios, marcas y anuncios; y las personas que laboran en ellos, igualmente, se relacionan con marcas y bogas, en calles y oficinas. Este libro nos brinda el análisis cultural, la expresión interna y externa en el surgimiento y asentamiento de lo novedoso, de lo último en tecnología, y las ideas predominantes.

Medios y Poder en Nicaragua nos facilita saber dónde nos dirigimos como piezas en la operación de inversiones financieras, como profesionales, en un sistema cuya finalidad es asignar una función a cada ser humano: obedecer. Recordé la vieja lucha de la humanidad: libertad de pensar y escribir, fluyendo la diversidad de pensamientos y actitudes, cumpliendo con rigor normas de la convivencia en un estado de derecho.

Los cronistas que Guillermo enaltece, su calidad está en la escritura producto del estudio, de la investigación: observando, escuchando, anotando; llenando y emborronando páginas, pensando cómo describir sucesos que reflejen la marcha de nuestra sociedad. El historial de radioemisoras, periódicos, televisoras; las diferentes épocas de censuras, agresiones físicas, amenazas, pobreza que ha vivido, en su mayoría, el gremio; y sus proezas en el medio de la batalla política de tradición bélica y corrupta. Existe una lucha gremial del periodismo y divisiones políticas y conceptuales, ausencia de organización y mínimas capacidades gerenciales en un mercado donde la mercancía no es el anuncio publicitario sino el comunicador que oferta su trabajo. El ejercicio ético de la

profesión es sustancial en la lucha por la libertad de prensa y expresión, y por la dignidad.
Este libro, como los otros de Guillermo, nos ayuda a comunicarnos con decencia y argumento, a respetar la diversidad de cosmovisiones, a ser mejores en la construcción de una sociedad pensante y en consecuencia: justa. En relación a la nota roja, agarro el control remoto, veo la transmisión de canales de televisión llenos de sangre; sintonizo la radio y escucho mensajes deplorables en noticieros de mayor audiencia. La labor que realizamos, llegando al imaginario de la sociedad, indica que contribuimos a crear una sociedad con base en nuestra concepción o podemos facilitar superiores relaciones humanas utilizando los medios de comunicación social.

El autor es director del Centro de Comunicación y Estudios Sociales (Cesos)

Opinión
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