Dos tribunas heroicas

Con el transcurrir del tiempo, LA PRENSA y Radio Mundial —desde la búsqueda por encontrar la libertad— se convirtieron en aliados históricos.

Con el transcurrir del tiempo, LA PRENSA y Radio Mundial —desde la búsqueda por encontrar la libertad— se convirtieron en aliados históricos. LA PRENSA en la epopeya de sostenerse durante 90 años, capaz de volar sobre los límites del siglo, y Radio Mundial firme en sus 68 de vigencia solo interrumpidos por la represión, el mismo impedimento que evitó la continuidad física de las dos tribunas, el silencio a través de asaltos criminales, cierres y otras agresiones con el fin de prender el fuego del temor, del acatamiento a la pusilanimidad que nunca fue logrado y que más bien sirvió para que ambas hayan sido consagradas por el tiempo y la historia, desde el inicio de estar implícita en la batalla cívica. Quizá no se pusieron de acuerdo para emprender una jornada que se volvió razonablemente sistemática en la línea de no claudicar, de no desmayar, un atributo que no fácilmente está presente en un recorrido tan prolongado donde el instrumento utilizado ha sido la defensa de los derechos humanos, del pensamiento sustentado por las columnas de la razón.

“LA PRENSA, al servicio de la verdad y la justicia”, pero cuánto cuesta decir la verdad con el objetivo esencial de llevarla al paraíso de la justicia cuando lo que se consigue en la rutina ingrata es la sanción arbitraria, el ascenso afiebrado del dolor. Sumados los dos aniversarios —90 más 68— nos dan el respetable caudal aritmético de 158 años, una longevidad heroica para dos tribunas que deben alegrarse por contar el cuento, por estar vivas, por mostrar la capacidad anímica de prevalecer. Meritorio es que dos medios, uno escrito y el otro radial, hayan llevado una vida paralela, el mismo espíritu de lucha, el mismo vigor para soportar. Incluso vecinos los dos. LA PRENSA sobre la calle del Triunfo haciendo honor al nombre de la ruta en aquel Managua destruido por el terremoto de 1972, y Radio Mundial a pocas cuadras en el barrio San Sebastián, cercanía que le posibilitaban al doctor Pedro Joaquín Chamorro irse a pie en minutos a decir personalmente su editorial en “LA PRENSA en el aire”, su pulmón vespertino. No puedo negar que esta emisora destruida por las catervas de la Nicolasa Sevilla, multada tantas veces con sumas continuas de 10 mil córdobas por las sentencias del Código negro, suspendida y cerrada en cualquier momento, fue el nido de inspiración que incitó al nacimiento de Radio Corporación para seguir sus pasos en el lema de defensa por la libertad. Bien puede decirse que Radio Mundial además de ser “La Catedral del Arte” fue en la época más gloriosa de su tiempo, durante la dictadura somocista, la sede siempre convergente de la oposición. Arte y política unidos en una fusión que le dio categoría de epónima.

Llama la atención que cada 1 de marzo en el Día Nacional del Periodista en homenaje al fundador del diarismo nicaragüense Rigoberto Cabezas, LA PRENSA y Radio Mundial se junten en estas efemérides para dejar testimonio de la hazaña que mantiene vivas las llamas de la dignidad, del decoro, del afán de estar presentes aún con todas las limitaciones impuestas por los gobiernos de turno. Corresponde a las nuevas generaciones con mayores rasgos de posibilidad, la celebración estelar: “Que Nicaragua vuelva a ser República”.

El autor es periodista.

Columna del día

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