Winston Campos (izquierda) y Nelson Altamirano en el cara a cara después de realizado el pesaje oficial. LAPRENSA/ ROBERTO FONSECA

Regresa Nelson Altamirano, tras la pelea dramática en que murió David Acevedo

Nelson Altamirano no sabía cómo quitarse las telarañas de la cabeza. Él había subido a hacer lo que le encomendaron, tirar golpes y la pelea dio un giro inesperado: el primer boxeador fallecido en un ring en Nicaragua.

Nelson Altamirano no sabía cómo quitarse las telarañas de la cabeza. Él había subido a hacer lo que le encomendaron, tirar golpes y la pelea dio un giro inesperado: el primer boxeador fallecido en un ring en Nicaragua. Cuando David “El Terry” Acevedo fue noqueado por la muerte, muchos le decían; “lo mataste, lo mataste”, ahí Altamirano se preguntaba: “¿Y si mejor no hubiera peleado? ¿Estuviera vivo si no lo hubiera golpeado? ¿Por qué no detuvieron la pelea?”

Con esas tormenta de sensaciones el chinandegano tuvo que lidiar. En un momento le dijo a su pareja que iba a abandonar el boxeo y dedicarse a trabajar por su hija. Se veía más elocuente cargando sacos de caña de azúcar en un ingenio que en el deporte. “Pensé en el retiro, no me sentía culpable completamente porque el deporte es así, sin embargo sentí temor de regresar al cuadrilátero por ese dramático episodio”, indica Altamirano, mientras termina el pesaje oficial e ingiere sopa de un termo que tenía preparado antes de marcar las 138.8 libras, de cara a su combate de hoy frente a Winston Campos, en el Centro Recreativo La Concha.

Es probable que a Altamirano nunca se le iba a recordar por sus destrezas boxísticas, no nació con ellas. Nueve victorias y seis derrotas, su coraje emergió divorciado del talento, pero el hecho del combate de Acevedo hizo que su nombre sonara en los medios nacionales, aunque tampoco se comprobó médicamente que un golpe del chinandegano hubiera provocado el fallecimiento del que llama su amigo.

“David era mi amigo, nos apoyábamos en los eventos, ya habíamos peleado una vez y me había ganado. Todavía se me pone la piel de gallina cuando recuerdo sus ojos blancos y su semblante desvanecido”, rememora Altamirano.
Esa noche no hubo ninguna intención malévola, sino todo lo contrario, lo que hizo fue obedecer un instinto natural. “Yo lo miraba mal pero tenía que seguir, buscaba el nocaut”, explica.

“Aprendí que si uno se cae, también debe levantarse. Si este año no hago nada en el boxeo, por lo menos conseguir una pelea en el exterior para tener una mejor economía, me retiro”, señala Nelson, quien desea ser soldador, iniciar una pulpería como la que a veces administra cuando no está cargando caña o entrenando en Chinandega en reconcentraciones para un combate, alejado de sus seres queridos, los cuales viven en Chichigalpa.

Le dicen el “Rudo” como apodo, en palabras lo demuestra, es un animador de conferencias. “Mi sacrificio por pelea es mayor que el de Winston y por eso le voy a ganar”, advierte, sabiendo que solo él con su confianza creen en el triunfo.

LA VELADA

La velada de boxeo de esta noche será en el Centro Recreativo La Concha y estará a cargo de NicaBoxing.

En la pelea estelar Nelson Altamirano peleará frente a Winston Campos.

En la semiestelar en peso welter, Erick López salta como favorito para vencer a Rudy Cordero, luego Carlos Osorio retará a Misael Zeledón.

En la tercera pelea de la noche Melvin López chocará ante Luis Solórzano en la que se espera un triunfo de López.

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