Después de ocho años de estar al frente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Azucena Castillo deja hoy la silla gerencial de esta institución. Tras su salida, Castillo no solo entrega una entidad modernizada, con mayor poder de incidencia en la agenda pública y bien compenetrada con la cooperación internacional, sino que también deja diseminada entre 17,735 pequeñas y medianas empresas con potencial exportador la semilla del saber sobre cómo crecer y mejorar sus prácticas para hacer realidad la aspiración de todo empresario: competir en los mercados internacionales.
Durante su gestión en promedio se atendieron por año a 2,534 pequeñas y medianas empresas llevándoles asistencia técnica y acompañamiento para mejorar sus sistemas productivos, lo que representa un fuerte crecimiento respecto a cuando recibió APEN, en 2009, cuando se atendían 1,029 pymes. Solo en 2015 cubrieron con sus programas de apoyo a unas 4,937 pymes, resume Castillo.
“La competitividad y la internacionalización de las pymes es una tarea desafiante y por lo tanto había que arremeter tomando en cuenta la realidad nacional del sector productivo-exportador y el entorno internacional del que Nicaragua no puede evadirse para hacer negocios a lo interno o para llegar a los mercados externos”, afirma Castillo, quien admite que todo lo que cosechó a lo largo de estos años no hubiera sido posible sin dos aliados claves: la cooperación internacional y su equipo de trabajo.
Y es que Castillo durante su gestión ayudó a 194 pequeñas y medianas empresas a promocionar sus productos en treinta eventos internacionales entre 2010 y 2013, llevándolas a ferias en Europa, Estados Unidos y Centroamérica donde consiguieron contratos millonarios de compras. Y a las que no pueden asistir a eventos internacionales, por el alto costo que implica esto, se les abrió un espacio a nivel local: la ExpoApen a la que asisten cada año más de cien compradores internacionales.
Pero el final de su gestión en APEN no se traducirá en una renuncia a su compromiso con los crecientes pequeños y medianos exportadores, sino que Castillo promete desde su nueva trinchera apelar de manera más activa a una solución real al problema más común que afrontan las empresas en Nicaragua: la falta de crédito.
La transparencia en el manejo de los fondos de la cooperación internacional y otras fuentes, según Castillo, queda certificada por el sello SGS, que recibió APEN en 2010 y que la convirtió en la primera cámara empresarial certificada en el país. Además el número de socios de la organización pasó de 245 en 2008 a 436 en 2015.
¿Cuántos proyectos se ejecutaron durante estos últimos ocho años ?
A lo largo de estos años se ejecutaron 22 proyectos ya cerrados por un valor total de 7.53 millones de dólares, ochenta por ciento gracias a esa cooperación internacional que apostó y que creyó en nosotros, en APEN, y el otro veinte por ciento fue contrapartida que la logramos con apoyo de los socios y la confianza del patrocinio privado, a los que les enviaba cartas y pronto veíamos resultados. Cooperantes como Usaid, Unión Europea, Cosude, LBSNN/Holanda, CBI/Holanda, Vecoma/Bélgica, ICCO/Holanda, FAO, PMA, Woor&DAA/Holanda, BID/Fomin, ITC/Unctad/OMC, Danida, CII/BID, y Finlandia, que también nos apoyaron con el 99 por ciento de los fondos con los que trabajamos en APEN y quiero decir con mucho orgullo que son proyectos finiquitados la mayoría y cuyos resultados fueron con transparencia y con los resultados que se esperaban.
¿Cuánto cuesta llevar a una pyme a los mercados internacionales? ¿Qué se logró en estos años?
Llevar a una pyme a fortalecerse en competitividad es caro y tenemos datos que nos dicen que para llevarlas a insertarse a los mercados se requiere una inversión de por lo menos 40 mil dólares por cada una de ellas… Aunque hay niveles, sabemos que de las pymes que hemos atendido muchas quedan capacitadas para los mercados internacionales porque se les dio asistencia técnica; hay otras que ya están en familiarización con los mercados; otras están participando ya en los mercados y en todo aquellos temas de internacionalización como es logística, empaque y en fin hay una serie de factores que hay que seguir atendiendo. A esta fecha nosotros tenemos más de 25 pymes que son ya empresas exportadoras y que podemos decir que las llevamos a exportar y que están aportando al país y además tenemos a 14 empresas que ya eran exportadoras que abrieron nuevos mercados con apoyo de la OFEX.
¿Qué productos lograron posicionar más en los mercados?
Se promovieron los mangos, las frutas deshidratadas, miel, rosquillas, coco seco, jengibre, chía, rollitos y galletas wafer, licor de cacao, miel orgánica, café orgánico, carteras, moda textil y calzado. Esto lo combinamos agrupando a los sectores, creamos ocho comisiones sectoriales mediante las cuales se acompaña a las pymes y se les busca proyectos o algún tipo de asesoramiento para que ellas puedan salir adelante. Durante las ferias se lograron cerrar en ventas 84 millones de dólares de productos agrícolas no tradicionales y 37 empresas fueron certificadas en PBA, BPM, ISO, Global Gap y Haccp, asegurando la calidad e inocuidad a la oferta exportable.
Y en cuanto a mercados, ¿qué se logró?
Hemos abierto más destinos en Estados Unidos, sabemos que ese país tiene 50 estados, antes solo íbamos a 12 y ahora llegamos a 17 estados y seguimos avanzando porque Estados Unidos tiene una gran cantidad de nichos donde Nicaragua puede llegar. En la Unión Europea se abrieron mercados para las nuevas empresas exportadoras en Alemania, Francia, Bélgica, Suiza. En Centroamérica también se les ayudó a esas empresas a abrir mercados en Costa Rica y Guatemala y estas empresas ya están generando divisas al país y están posicionando los productos nicaragüenses.
¿Cuál es el reto para que estas empresas se mantengan en el exterior?
El principal desafío es lograr insertar más pymes en el sector exportador, ya estamos probando de que sí se puede y que con un buen programa de Gobierno podemos ayudar a las pymes a enfrentar el reto de la productividad, la calidad, la certificación, la comercialización y la logística, el acceso al crédito para la innovación y tecnología que significa más competitividad que exigen los mercados internacionales. Creo que en el Gobierno debiera de verse y analizarse el tema de incentivo y de fomento a la producción agrícola y exportadora, un esfuerzo que también corresponde a la empresa privada…
¿Qué implicaciones tiene esa articulación que propone público privado?
Significa pasar del método tradicional de producción a un método de agricultura protegida, no se puede seguir más con el actual sistema, ya estamos obsoletos, el cambio climático lo exige y los mercados internacionales también. Entonces esa articulación pública privada es urgente y necesaria para impulsar cambios en la matriz exportadora para insertarse a ese nuevo modelo productivo de comercialización, eso significa agroecología, parques, inversión amarrada con los mercados de alimentos, si eso no está amarrado difícilmente van a dar resultados… Además el Gobierno debe estar presente en el desarrollo de la agroindustria, nosotros tenemos ya mucha demanda de alimentos procesados, pero muy pocas empresas de productos congelados y cortados. Hay que agregar más valor a nuestras exportaciones y por qué no hablar de enlatados, hay que capitalizar a las pymes con maquinarias y procesadoras de alimentos.
Usted fue negociadora del DR-Cafta por Nicaragua, ¿cuál es su valoraciónde lo que se ha aprovechado?
Creo que el Cafta fue lo mejor que le pudo haber pasado a Nicaragua, porque de por sí él está trabajando. Sin embargo, creo que hemos sido muy pasivos con el Cafta, que tiene mayor potencial. Si en este momento estamos exportando el cuarenta por ciento hacia Estados Unidos si lo aprovecháramos más estaríamos logrando los tres mil millones de dólares en ingresos por exportaciones y eso sin mucho esfuerzos. Creo que el Cafta da para que Nicaragua crezca a una mayor velocidad en exportaciones y esto tendría un gran impacto en el Producto Interno Bruto. Cuando se vio el Cafta veíamos que Nicaragua iba a lograr los diez mil millones en ingresos por exportación en diez años, pero tenemos diez años y no llegamos ni a los cinco mil millones. Creo que tenemos una deuda pendiente, examinemos como sector privado, qué estamos haciendo con las cuotas que nos da el Cafta. Y también veamos que tarde o temprano nos vamos a ver en la sin remedio por las desgravaciones de los productos sensibles…
¿Cree que el Ada va por ese camino?
Sí, pero creo que Nicaragua tiene tantos mercados y pocos productos para llevar, es algo que hay que revisar, cuáles son los sectores que debemos potenciar. Hay que desarrollar una marca país, las marcas sectoriales y las marcas privadas. Todo está agrupado, no es lo mismo llegar a un mercado a través de terceros, como es el caso del frijol que llegamos a otros mercados a través de El Salvador, sino que ya tenemos que darnos a conocer y esa es la parte de comercialización y marketing que requieren las pymes exportadoras y en que hemos trabajado en APEN.
¿Cuál es el reto del gerente que asumirá APEN?
Creo que el nuevo gerente, con el que he estado trabajando de la mano, sabe que los desafíos son bastantes, pero sobre todo ya queda demostrado que se pueden insertar pequeñas empresas en grandes mercados y ahí está el reto.
El factor humano es decisivo para hacer que las cosas pasen: porque además de aptitudes son decisivas las actitudes. Sin un equipo compenetrado y compartiendo los mismos objetivos, difícilmente APEN hubiera concretado los logros alcanzados en ocho años”.
Azucena Castillo, gerente general de APEN.