La dictadura (del latín dictatura) es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador) o élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de cualquiera de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.
El dictador puede llegar al poder tras un golpe de Estado efectuado por una coalición cívico-militar o por las fuerzas armadas. De esta forma se crea una dictadura, sostenida por el poderío del aparato militar. Se mantiene en el poder, por fraudes electorales.
Un tipo de gobierno de esta índole es la monarquía absoluta, si bien no ha sido catalogada como dictadura propiamente dicha, tiene sus principales características: no hay separación de poderes, gobierno autoritario de una persona (el rey) y un sistema no democrático. En estos estados, el poder se traspasa hereditariamente a diferencia de la dictadura, donde tras la muerte del dictador, es sustituido por otro individuo o equipo generalmente cercano a él sin necesidad de tener relación de parentesco.
Características del dictador en Nicaragua: No cede el poder. Interviene de manera directa en todas las decisiones del país. Dice contar con el apoyo del pueblo, por lo que no puede renunciar al compromiso asumido en beneficio del mismo. Pronuncia discursos demagogos. Si no lo tiene busca inmediatamente un enemigo mucho mayor en poder para crear efectos nacionalistas. Censura toda opinión contraria a sus lineamientos. Se rodea de incondicionales. Jamás se rige por constitución alguna, incluso la misma por él creada. Él es la nación. Posee un nivel de vida comparable a la alta aristocracia. Manipula las respuestas diciendo lo que se debe hacer, mas no se hace. Crea un enemigo interno que impide o dificulta lograr bienestar económico, llámese burocracia, mieles del poder, etc. No puede evitar hacer uso y abuso del nepotismo. Sus familiares y allegados más incondicionales gozan de total impunidad. Algunos manejan de forma perversa las relaciones internacionales, creando verdadero pavor en gobiernos vecinos. No temen acusar a sus adversarios políticos de traidores a la patria, mercenarios y agentes del enemigo, para proceder a desaparecerlos físicamente. Él nunca se equivoca. Actúa de manera paternalista en su relación gobernante-gobernado. Poseen inmensas fortunas producto del enriquecimiento ilícito al margen de leyes y controles internos. Cree que es el único del país que tiene la solución adecuada para gobernar. No tiene colaboradores, sino parásitos que lo siguen. Las leyes que le estorban, las modifica o las viola en bien de su causa. Primero esgrime la izquierda, después se vuelve de derecha permanente. La causa es él. Roba él y deja que roben sus amigos (no sus colaboradores) con moderación.
Promueve un tipo de vida único, obligatorio. Se atreve a traicionar a sus amigos justificadamente, luego los convierte en héroes nacionales. Todos los que piensen o se manifiesten diferente son traidores a la patria. Sus órdenes son ley. Sus ideas son las únicas buenas, completas, posibles, mejores. Cualquier idea o acción que no sea de él es una aberración y si se lleva a cabo sin su conocimiento, la destruye y persigue al insensato a pesar de los excelentes resultados obtenidos. Es el único que sabe a dónde se dirige el país. Es un agresivo verbal con sus vecinos que no practican su misma ideología. Es agresivo paranoico contra Estados Unidos, a lo mejor con razón. Dura en el poder más de una década. Cambia la historia del país.
Ahora, con toda honestidad, ¿creen que Daniel Ortega es un presidente o un dictador?
El autor es catedrático universitario.