Los primeros días de la Universidad Nacional de Ingeniería se remontan a 1983, cuando se presentó un proyecto a la Junta de Gobierno, que luego fue aprobado para que iniciaran las clases con unos 1,200 estudiantes en edificios que habían logrado sostenerse, aunque débiles, tras el terremoto de 1972.
Entre los maestros que empezaron estaba el profesor Diego Muñoz, que 33 años después es el secretario general de la universidad. Muñoz estudió matemáticas y eso le abrió las puertas para la ingeniería. Él se identifica con el Frente Sandinista, pero a pesar de eso, cuando se recorre los pasillos de la universidad, difícilmente se pueden ver carteles o mantas del partido de Gobierno, como ocurre en la UNAN León, por ejemplo.
Muñoz dice que eso se debe a que tienen una relación de respeto con el FSLN y que eso limita al partido a que tome decisiones dentro del recinto. Sin embargo, como explica en esta entrevista, el también profesor dice que no ve mal que los estudiantes participen en actividades partidarias, “a eso le llamamos actividades extracurriculares”, expresa cuando se le cuestiona. Muñoz también explica por qué se han flexibilizado los exámenes de admisión y las clases en la universidad y cómo luchan para tener la calidad educativa, que asegura ha sido uno de los compromisos de la universidad desde su fundación.
Por ser esta una universidad que se fundó en el 83, ¿qué tanta influencia política tienen?
Recibimos el seis por ciento de parte del Estado. Hemos recibido en los últimos años, sobre todo durante el período del comandante Ortega, el seis por ciento. En los últimos años hemos logrado estabilidad y el seis por ciento viene íntegro y en la primera semana está el desembolso y eso nos permite cumplir con los salarios y nuestros acreedores.
¿El Frente Sandinista no toma decisiones y dice, por ejemplo, que no le gusta alguien en la junta directiva o cosas así?
No. No se ha dado eso porque hay respeto mutuo. Nosotros tenemos autonomía. Ellos son el Gobierno, nosotros los respetamos. Es nuestro Gobierno, pero sí hay mucha colaboración con ellos.
Los empresarios en el país siempre han hablado de que hay que reforzar la calidad educativa, ¿cómo está la UNI en ese sentido?
La verdad de las cosas es que la universidad como tal está siempre inmersa en los movimientos que hay a nivel mundial. Desde 1980 estamos hablando de calidad en la educación superior. Hemos tenido tres evaluaciones institucionales con pares académicos.
¿Y esas evaluaciones significan que van a hacer las materias más difíciles o hacerlas más fáciles?
Yo diría que más fáciles porque hoy tenemos que entender que las metodologías de estudio están cambiando y nosotros tenemos que adaptarnos a eso. Ya la educación tradicional no es el profesor de frente, los estudiantes en un pupitre recibiendo todo. No. Ahora las exigencias son que el profesor tiene que dar más.
¿Hacer las clases más fáciles no afectará la calidad?
No. Se tiene que combinar porque esto no se puede hacer de la noche a la mañana. ¿Cómo lo veo yo? Bueno, yo he recibido cursos de pedagogía virtual, ahora todas mis conferencias están en una plataforma. Puedo escribir blogs, tengo que poner las tareas, las clases prácticas y solo llego a dictar 40 minutos la conferencia y tengo que dar las direcciones de las clases que les doy. Entonces les digo: bueno señores las clases que les acabo de dar están en tal lado y pueden encontrar miles de trabajos donde pueden reforzar.
Esa flexibilización es la que hicieron con los exámenes de admisión, ¿ahora el examen permitirá que entren más fácil los alumnos?
La verdad de las cosas es que el examen de admisión tiene que confeccionarse de acuerdo con la realidad. Nosotros tuvimos este año la colaboración de dos profesores técnicos en educación que nos dijeron que habían desarrollado en su año escolar tales programas y luego nos dieron un banco de preguntas. Nosotros les dijimos a nuestros profesores de la escuela de talentos que sacaran también sus preguntas y que usaran la web de la universidad para hacer clases audiovisuales para colocar clases. Todo eso lo pusimos en el sitio web y eso ayudó a que los chavalos incursionaran. Bueno, ahí tienen todo y tenemos la opinión de los técnicos del Ministerio y vamos a hacer el examen más ralo.
¿Eso no hará que todos entren a la universidad y no solo los de excelencia académica? Porque ese examen era como un concurso.
La verdad de las cosas es que nosotros evaluamos para tener un diagnóstico de cómo vienen los muchachos de secundaria. Por ejemplo, para entrar a las carreras de Ingeniería ellos tienen que venir al plan de estudio en febrero. Para entrar a ese plan de estudio tenés que tener una base sólida de trigonometría y geometría. Entonces lo que hacemos es que les vamos a dar un curso de nivelación, porque sabemos que vienen débiles. Destinamos un presupuesto para hacer eso. Esa es la forma en que estamos atacando el problema de las matemáticas.
¿Eso es como decir que la UNI perdió la batalla con esos alumnos y entonces decidió hacer todo más fácil para que entren y así subir las cifras de ingresos?
Yo conozco las Facultades de Humanidades de la UNAN León y Managua y tienen el objetivo de formar a los profesores en las ciencias exactas. Las escuelas de Humanidades están preparando a los maestros. El Ministerio de Educación tiene un plan de licenciar a todos los profesores que están en secundaria.
Bueno, capacitan a los profesores, pero ¿qué pasa con el estudiante que no va a clases casi todo el año porque el Gobierno lo decide o van a actividades partidarias?
Pero el control de los estudiantes lo tenemos los padres de familia. La primera escuela que tenemos es el hogar. Lo que pasa es que ahora hay muchas distracciones, una de ellas es el uso inadecuado de los celulares inteligentes. ¿Qué es lo que recomendamos en esto? La fórmula es estudiar, estudiar, estudiar diario, los siete días. Entonces, lo primero es el hogar y la segunda responsabilidad es la sociedad que contribuye a encauzar a los jóvenes.
¿Usted qué piensa cuando los alumnos van a actividades partidarias o se suspenden las clases a cada rato?
Bueno, en realidad nosotros le llamamos a eso actividades extracurriculares. El joven tiene que ser partícipe de las cosas que están sucediendo a nivel nacional. Yo me acuerdo que como universitario me gustaba ir a las marchas.
¿Ve bien incluso que vayan a las actividades partidarias?
Sí. Porque en realidad es el ímpetu de los jóvenes. A veces hay que darse cuenta de la realidad nacional. Otra cosa es que como joven a uno le gusta participar en todo. Y criterios como esos salen de la órbita de la universidad. Acá, por ejemplo, funciona UNEN. Pero siempre están pidiendo permiso de las actividades que van a hacer. Nos encontramos que UNEN representa a unos 12 mil estudiantes. Les decimos está bien, vayan a su marcha, a su actividad, nosotros no perdemos clases porque hay muchas maneras que ahora usan los profesores, como el internet.
Algunos expertos en educación dicen que del seis por ciento se puede recortar dinero para dárselo a la primaria y secundaria, y así fortalecerlas para que los alumnos cuesten menos en la universidad. ¿Ve eso posible?
No lo veo de esa manera. Yo diría que luchemos por un presupuesto para todos los niveles de educación. Porque no es lo mismo la educación de los muchachitos del preescolar que los de la universidad. Vemos que todas las universidades en el mundo no ajustan con el presupuesto que les dan. En Estados Unidos las universidades son de carácter privado. El criterio sería que el sistema de educación tiene que ir articulado. Más bien todos los sectores deberían tener el presupuesto adecuado. Eso se logra mediante la producción, pero no significa que vamos a hacer víctimas entre nosotros mismos que nos vamos a enfrentar para ver a quién le toca más presupuesto.
Pero uno mira casos como los de la gente de UNEN que estudian dos o tres carreras y nunca salen de la universidad para estar dirigiendo la organización estudiantil.
Fijate que eso son hechos aislados. Pero la verdad de las cosas es que nuestros dirigentes estudiantiles son buenos estudiantes y optan por becas internacionales. Si eso se da en el contexto universitario, aquí en la UNI no es tan evidente.
¿Ya se están preparando para el Canal Interoceánico?
Las cuestiones del canal las miramos por medio del CNU. Aquí se hizo la primera presentación cuando vino el chinito ahí (Wang Jing). Todos aquí tenemos conocimiento de lo que es el canal, pero ¿qué nos toca a nosotros? La parte tecnológica. Entonces, qué es lo que estamos haciendo, ya hemos hecho varios diplomados y todo lo que tiene que ver con riesgos y seguridad. Todo lo que tiene que ver con electrónica, eléctrica, civil y arquitectura. Realmente queremos que los estudiantes de cuarto y quinto año de todas las carreras reciban una capacitación con más presencia de gente calificada.
¿Y usted como secretario de la UNI cree que se va a hacer el Canal?
Todo mundo tiene derecho a soñar. Realmente en este país se ha hablado del Canal desde el siglo 19. Estaba viendo que en el año 1880 comenzaron a hablar los holandeses de este canal. Los gringos hicieron un pacto con el gobierno de turno en el que le dieron 99 años para que lo hicieran. El Canal ha estado presente no solamente a nivel de Nicaragua, sino de Centroamérica y potencias mundiales. Ahora nos tocan los chinos. ¿Qué se va a hacer? Bueno si se hace sería un proyecto extraordinario que ayudaría al país a tener un mejor posicionamiento en la parte económica. En la parte de los empleos, es una obra monumental, pero que está asistido por otros proyectos que son interesantes, como el turismo.
¿Mi pregunta es si usted cree que se va a hacer?
Todas las premisas que se han presentado… pienso que sí puede ser. Con los estudios correspondientes que exige la tecnología y el conocimiento. Todo debe ser tratado, estudiado, las factibilidades, del ambiente, las técnicas, los estudios no se han presentado y estamos esperando. Dice el presidente que si le presentan el estudio de factibilidad y es en beneficio del país, se va a hacer. Ese es el criterio.}
Plano Personal
Diego Muñoz tiene 62 años.
Nació en una comarca situada entre Masaya y Catarina llamada Pacayito.
Tiene tres hijos que son ingenieros. Aunque dice que le sorprendió que hayan estudiado Ingeniería.
Dice que se siente más como educador que como ingeniero.
Tiene una licenciatura en matemáticas. Tiene posgrados que realizó en Cuba y Costa Rica.
Dice que las matemáticas le dieron la luz para ser ingeniero.
También tiene una maestría en la Universidad Americana de México.
Le gusta mucho dormir, considera que eso es su hobby.
Le gusta leer y estar al día con las noticias del mundo.
Cree que si estudiara otra carrera, sería comunicaciones.
Considera que los periodistas son sus amigos y dice que les cae bien.
Le gustan los frijoles con queso y tortilla y no come cerdo.
