Cheslor Cuthbert se mueve en medio de la incertidumbre. Bien podría comparársele a un pequeño bote que flota a la deriva en medio de altamar, con dos puertos a la vista donde atracar, pero que por ahora desconoce a cuál de ellos lo conducirán los vientos. Esos destinos probables para él son quedarse en Grandes Ligas o volver a Triple A.
A estas posibilidades reales que rebotan en su cabeza, se suma una más: no sabe si cuando se presente a los entrenamientos primaverales el 23 de febrero, Kansas City le dará el permiso para jugar con Nicaragua la eliminatoria para el Clásico Mundial de Beisbol que se celebrará en Marzo en Mexicali, México. Aunque nada luce claro en la lejanía, Cheslor mantiene viva su motivación.
“No sé cuáles son los planes que tiene el equipo para mí. Eso (el permiso) está en manos de ellos. Hasta ahora no se han pronunciado”, dijo Cheslor ayer al mediodía después de una sesión de bateo en el Estadio Denis Martínez, donde trabajó acompañado por Wilfredo Blanco, el hombre que lo descubrió cuando tenía catorce años. El muchacho de Corn Island responde poco, acorralado por su escaso y accidentado español.
“Me estoy preparando físicamente, allá (al Spring Training) uno tiene que llegar en buena forma y con buen ánimo para pelear un puesto. Creo que me van a probar en todas las posiciones del infield, para ver cómo lo hago. Si me dejan, pienso yo, será como utility (comodín) o lo otro es que me manden de vuelta a Triple A para jugar todos los días y no caer en la inactividad”, comentó.
Si el año pasado la meta de Cheslor era subir a Grandes Ligas, ahora desea establecerse. “Mi sueño es comenzar la temporada jugando en las Mayores”, dice y suspira, a la vez que clava la mirada en el horizonte. Congelando la escena, Cuthbert parece un niño que no ha dejado de crecer.
DANDO LA BATALLA
Por ahora, atrás quedó ese deseo de Kansas City de verlo formado como jardinero. Se recuerda que después de alcanzar el título de campeones en la Serie Mundial, librándose de una sequía de 30 años, el equipo autorizó a Cheslor Cuthbert jugar en República Dominicana. El nicaragüense vistió el uniforme de los Gigantes del Cibao y ahora que retrocede la cinta confiesa que no le fue bien.
“Patrullé los jardines ocasionalmente, pero no es lo mismo cuando uno se adaptó a jugar en el infield. Aprendí, no lo niego, pero mi cuerpo estaba cansado y no respondí como hubiera querido”, se lamenta
Cuthbert, quien debutó el 7 de julio del 2015 con Kansas, pertenece a una generación de nicas que van subiendo la montaña con la meta de dejar ahí su banderilla. .