Cuando se pasa revista a los receptores nicaragüenses el nombre de Vicente López es el primero en venir a la mente. Con una fortaleza física envidiable y una inteligencia singular, López se abrió paso en nuestro beisbol y se situó arriba en las valoraciones.
Defensa impecable, brazo poderoso, habilidad para la conducción del picheo y un bate capaz de generar promedios altos y muchos jonrones, hicieron de Vicente el mejor enmascarado que ha pasado por los campos nicas en el repaso de la historia.
Vicente se retiró luego de 13 campañas y acumular un promedio al bate de .320. Se elevó hasta .437 en 1978, año en el que además disparó 34 jonrones y remolcó 91 carreras, con solo 20 ponches y 29 bases en 332 turnos.
Cuando se retiró en 1982 se abrió un hueco que llevó años solventar. Tomás Guzmán, Cruz Ulloa, Genaro Llanes, Marlon Abea y al final, Julio Vallejos, hicieron una buena labor, aunque sin llegar a alcanzar los niveles del astro de San Isidro.
Vallejos fue quien más consistencia mostró en el puesto, contando incluso con un brazo que hizo más estragos que el del propio Vicente, aunque su bate no lo ayudó. Adolfo Matamoros tuvo un estilo similar.
Ahora las miradas están sobre Janior Montes, receptor de buenas habilidades defensivas y estimable con el bate, pero saliendo de una crisis aguda con su brazo. Él es sin duda la mejor opción en la Preselección ahora.
Vamos a ver cuánto crece Winston Dávila y qué tanto evolucionan Marlon Avea (hijo) y Melvin Novoa, quien debe ser el cácher del futuro en el beisbol nica, igual que el chavalo Rodolfo Bone, quien avanza aceleradamente.