Nicaragua seguirá siendo inestable geológicamente, con superficie terrestre frágil y con riesgo sísmico y volcánico mayor (región del Pacífico) o menor según la región.
Hace 4,600 millones de años (MdAs) apareció la Tierra, con masas superficiales (placas tectónicas) desintegrándose y reintegrándose continuamente, formando sucesivamente supercontinentes y continentes, hasta llegar a los de hoy. Este proceso de fractura, desplazamiento y reunión de las placas continúa, afectando marcadamente a Nicaragua y en general a todo el planeta.
Placas tectónicas son estructuras rígidas que forman la superficie de la Tierra y suelos oceánicos. Flotan sobre masas ígneas más pesadas en el interior de la misma. Su movimiento provoca choques y roces, siendo sus bordes las principales áreas de riesgo sísmico/volcánico. Existen varias placas principales y decenas secundarias, entre otras —principal— Placa Cocos en el Océano Pacífico, metiéndose debajo de la Placa Centroamérica/Caribe, la cual es presionada además por las Placas Norteamérica y Suramérica. Centroamérica surgió hace 5-20 MdAs, formando parte de la Placa Centroamérica/Caribe, que sigue emergiendo por subducción de la Placa Cocos.
Los sismos en Nicaragua/Managua pueden ser por el choque de placas/subducción de la Placa Cocos; por vulcanismo propiamente o por subducción de Placa Cocos; por movimientos en las fallas en el eje de desplazamiento de la cadena volcánica anotado en el párrafo siguiente, por otras fallas geológicas en la región del Pacífico y territorio nacional, o por combinación de lo anterior. La cadena volcánica nicaragüense Marrabios (o Maribios), es amenaza para poblaciones del Pacífico por sismos, deslaves y vulcanismo, pudiendo ser estos catastróficos.
En Nicaragua es de notar como lego lo siguiente: 1: la ruptura de la cadena volcánica, con eje de desplazamiento en el centro, así: (a) parte norte: del Cosigüina al Momotombo; (b) parte sur: del Motastepe al Maderas; y (c) centro: eje de desplazamiento de varios kilómetros, entre Momotombo y Motastepe (incluyendo en ese eje a Momotombito, Chiltepe y Apoyeque), lo cual posiblemente ha contribuido a la formación de fallas en la superficie (zona del lago de Managua y depresión de Managua, incluyendo las fallas identificadas y no); 2: hundimiento de parte de la costa de Chinandega en las últimas décadas, no obstante la subducción de la placa de Cocos, lo cual hace pensar en la posibilidad de que el territorio en esa zona se esté doblando irregularmente en forma de cumbrera (visto de sur a norte: parte de la parte izquierda de la cumbrera se hunde y la parte derecha emerge como el resto del territorio); 3: en los dos-tres últimos años han sucedido muchos eventos geológicos/volcánicos en la zona del Pacífico: temblores en Chinandega, León/Sauce, Momotombo/Apoyeque, Managua, Masaya, Rivas, borde entre placas Coco y Centroamérica en el océano Pacífico (fenómeno constante); erupciones del San Cristóbal, Telica, Hoyo, Momotombo, Masaya (incluyendo acumulación inusual de lava), Concepción y silencio del Cerro Negro; y 4: los últimos terremotos de Managua se han sucedido con intermedio de unos cuarenta años, siendo el último en 1972, hace 44 años, lo que pudiera indicar que el ciclo para otro grande está en su límite.
Aunque estos fenómenos han sucedido aparentemente en forma aislada y como sin conexión entre ellos, las circunstancias geológicas de Nicaragua pudieran hacer pensar en la posibilidad de un trasfondo geológico/volcánico aún desconocido.
Por ello, además de lo que se está haciendo para mitigar riesgos geológicos/volcánicos en Nicaragua, el momento geológico parece requerir realizar más seria y sistemáticamente un seguimiento y análisis de lo antes mencionado, para reforzar los sistemas de prevención/mitigación del caso. Es mejor considerar que estos aspectos geológicos/volcánicos no son “coincidencia aislada” y “zapatero a tus zapatos”. Los conocedores tienen la palabra.
El autor es desarrollista.