En una velada de bostezos, en la que no hubo sobresaltos ni momentos célebres, Ramiro Blanco fue dibujando una victoria sin prisas sobre Valentín Baltodano, quien tuvo destellos de valentía, un bien valorado por el público, pero se presentó necesitando bocanadas de aire, un grave desliz que no perdonó su rival que lo tiró a la lona para no levantarse.
El invicto Ramiro Blanco no necesitaba a un Valentín Baltodano como contrincante para la pelea que fue la estelar de la velada que montó Bufalo Boxing la noche del sábado. Se requería de alguien con más talento y compromiso para hacer saltar de las butacas a una afición hambrienta de intercambios serios.
Sin entrar en la desesperación, Blanco (11-0, 6 KO) fue agrandando golpe a golpe las grietas en la ya enclenque preparación del zurdo caraceño, quien obligadamente dobló las piernas en el centro del ring, como pidiendo clemencia, mientras el árbitro se compadecía de él y detenía el combate al minuto y 48 segundos del quinto round.
En la semiestelar, Byron “Sambita” Castellón ya tenía la pelea perdida desde antes de ascender al ring. Días atrás contó que había dejado escapar la motivación, pues no se lograba enfocarse debido a que sus finanzas estaban en cero y tenía una niña recién nacida y una esposa a la que alimentar. Estaba más interesado en encontrar un trabajo, para ser más preciso, necesitaba dinero.
Aceptó pelear en 108 libras, no en 105, y pagó caro. Pablo Narváez, habituado a presentarse en ese peso, más alto y de brazos más largos, utilizó la distancia como argumento para desenvolverse y terminó superándolo por decisión unánime 78-74, 77-75 y 77-75.
En otros combates, Elvis Ramírez ganó por decisión dividida a Edwin Palacios en seis asaltos. Bryan Martínez doblegó a Frederick Castro por decisión mayoritaria. Por la misma vía, Ernesto Obando venció a Juan Ruiz.