1. Sencillez. Llevan una vida simple, generalmente rural, por usar vestimentas llanas y resistirse al empleo de tecnologías, como la electricidad o los automóviles (de hecho, usan carruajes jalados por caballos).
2. Suiza. El país alpino es donde nació este grupo etnorreligioso anabaptista, en 1632.
3. Autónomos. Los amish resuelven todo con el Ordnung (“orden” en alemán), su propio conjunto de reglas.
4. Menonitas. Los amish no son menonitas ni les gusta que los llamen así, pues este otro grupo, aunque similar, suele ser menos estricto con las nuevas tecnológicas.
5. Paz. Solo un hombre, Edward Gingerich, ha sido condenado por homicidio en toda la historia de los amish. El tipo mató a su esposa en la cocina de su casa en 1993 ante la mirada del niño de ambos.
6. Prueba. A los 16 años, todos los amish tienen la obligación de conocer cómo es la vida en otras partes del mundo y escoger cuál les gusta más. A este período se le llama Rumspringa.
7. Patriarcales. Las mujeres no tienen los mismos derechos que los hombres y sus prioridades son la Iglesia, la comunidad y la familia.
8. Barba. Después de casarse, los hombres se dejan crecer la barba en señal de respeto. Una de las peores ofensas que puede hacer un hombre a otro es cortarle esos vellos faciales.
9. Enfermedades. Debido al gran número de matrimonios dentro de pequeñas comunidades, las enfermedades genéticas son comunes en los bebés.
10. Bautizo. Como anabaptistas que son, los amish creen que cada persona debe decidir si desea ser bautizada por sí sola. El bautizo amish ocurre entre los 18 y los 22 años.