No permitir uso de celulares en recintos escolares sería una medida saludable para el desempeño mental de niños de 11 a 16 años de edad, prohibir los teléfonos en las escuelas privadas y públicas durante la permanencia en el recinto escolar y el recreo.
Es lamentable, comprobar la agilidad con que los jóvenes envían y responden mensajes por medio del celular. No tienen ni quieren tener la disciplina de leer un libro, hacer un análisis de texto y menos mejorar su ortografía y capacidad de redacción. Se les dificulta escribir una carta o redactar un informe y definitivamente ejecutar el resumen de un libro leído es una tarea muy difícil.
Si la dirección de cada centro escolar pusiera en práctica la medida de no permitir el uso de teléfonos móviles entre el estudiantado, incluido no permitir que los lleven para evitar caer en la tentación de usarlos, contribuirían a que obligatoriamente los jóvenes presten atención a mejorar su proceso de aprendizaje.
No a los celulares en las escuelas debería ser una campaña permanente, apoyada por maestros y padres de familia y que propicie la mejoría de la calidad del aprendizaje, que cada día es más pobre y hasta deprimente en muchos de los casos.
El avance de la tecnología, beneficia en mucho a la investigación, permite acceso al conocimiento de una forma fácil y correcta y está muy bien que los jóvenes lleven a cabo sus indagaciones académicas a través de medios como el internet, incluso auxiliándose de sus smartphones, puesto que es una herramienta de comprobada eficacia. Por otro lado, no se trata de que no deban utilizar esta tecnología, sino evitar su uso durante las horas de clase porque fomentan la falta de atención.
Cada cosa en su momento, la telefonía celular ha sido uno de los grandes inventos y sus beneficios son cada día más comprobables en el mundo entero, pero insisto en que no deben ser usados en horas de clases.