Corea del Norte difundió ayer un video sin fecha sobre un supuesto misil balístico lanzado desde un submarino (SLBM), tres días después de haber afirmado que había probado con éxito una bomba de hidrógeno.
El video difundido por la televisión oficial norcoreana muestra al líder Kim Jong-un a bordo de un navío militar mientras observa un misil que surge del mar y comienza a ganar altura tras encender el motor propulsor.
Medios de comunicación surcoreanos dieron a entender que el video era un montaje de imágenes del tercer test de SLBM de Corea del Norte, efectuado en diciembre de 2015 en el mar de Japón, y de un test de misil Scud efectuado en 2014.
En mayo de 2015, Corea del Norte anunció por primera vez que había efectuado con éxito el disparo de un misil desde un submarino.
En esa ocasión los medios oficiales publicaron una foto de Kim señalando el misil en el momento en que surgía del fondo del mar.
Un segundo disparo de prueba de un SLBM tuvo lugar en noviembre pasado frente al puerto de Wonsan, sudeste del país, pero al parecer no fue exitoso.
Responsables militares surcoreanos afirman que Corea del Norte continúa desarrollando un programa de misiles lanzados desde submarinos, una técnica que, de ser dominada, aumentaría la amenaza nuclear norcoreana.
Varias resoluciones de las Naciones Unidas prohíben a Corea del Norte desarrollar misiles balísticos y actividades nucleares con fines militares.
TRES ENSAYOS NUCLEARES
Durante el mandato del presidente de EE.UU., Barack Obama, Corea del Norte ha realizado tres ensayos nucleares y ha cambiado de liderazgo sin que la “paciencia estratégica” pregonada por Washington haya servido para cambiar la actitud del régimen estalinista.
En los últimos ocho años, Corea del Norte ha bombardeado territorio surcoreano, ha torpedeado una corbeta surcoreana y esta semana aseguró haber probado una potente bomba de hidrógeno sin que el aislamiento internacional haya servido para disuadir al régimen de Kim Jong-un, en el poder desde diciembre de 2011.
La administración Obama, con Hillary Clinton a la cabeza, abogó en 2009 por lo que dio en llamar la “paciencia estratégica”: dejar de ofrecer incentivos económicos o de otra índole a Pyongyang a cambio de concesiones y sentarse a negociar su programa nuclear.