Cabe puntualizar, le decía Mauricio a José, que las notas de lo cotidiano no son registradas con fechas, pero dicho documento adquiere la categoría de diario, y no de libro de apuntes, porque fíjate que Ariel, cada vez que escribía, señalaba si era un lunes, jueves o sábado; envolviendo una historia lineal en una secuencia circular de días de la semana.
Sin embargo, por los datos registrados y las averiguaciones realizadas por la actual institución propietaria, se estima que las vivencias descritas transcurrieron entre 1974 hasta el tiempo infinitisimal dentro de una velocidad del pensamiento superlumínico. A lo mejor es que no existe tiempo y estamos engañados, replico José. Póngamele mente a ello, inquirió Mauricio, pero ya sabes no podemos hacer nada…