El caso de O’Connor presenta un particular patetismo: ya no es rentable. Este año posteó una liquidación según la cual había cobrado un total de 682 euros por tres conciertos en Alemania, por lo que habría ganado menos que sus músicos o técnicos.
De la cantautora irlandesa se esperaban denuncias de colegas como Miley Cyrus y sus videos sexualizados. Este año, arremetió contra la revista Rolling Stone por sacar en portada a Kim Kardashian. Pero también anunció vía Facebook que se iba a suicidar.
Tras pasar por un hospital, el miércoles 23 de diciembre, usaba lo que proclamaba como “su último post” para denunciar a su hijo mayor, Jake, y a dos de sus antiguas parejas, John Reynolds y Frank Bonadio, por abandonarla en “las Navidades más penosas y solitarias”.
O’Connor viene decayendo por lo que tiene difícil solución.