Ivania Ramos, sobreviviente a las 18 puñaladas que le dio su expareja José Antonio Mena Zambrana, el pasado 24 de octubre en el sector de Plaza España, puede dar gracias a Dios por dos bendiciones: no engrosar la lista de femicidios y ver a su agresor condenado a 20 años de cárcel.
Esta suerte no la tuvieron las 53 mujeres que fallecieron este año, a manos de sus compañeros de vida y exparejas, según el último reporte del observatorio del Movimiento Católicas por el Derecho a Decidir.
Aunque la cifra de las víctimas es menor respecto a años anteriores, la relación entre femicidios cometidos y agresores castigados sigue siendo abismal, porque hasta noviembre solo se han condenado a cinco femicidas, comentó Azhalea Solís del Movimiento Autónomo de Mujeres.
“Los casos fuertes se han castigado, pero no existe correspondencia entre hechos y sentencias dictadas”, agregó Solís.
REFORMA A LEY 779 INCIDE EN CIFRA
Según Solís, esta reducción en las cifras de femicidios se debe a la reforma que hay en la Ley 779 o Ley Integral Contra la Violencia Hacia las Mujeres, que reduce el femicidio a las relaciones de pareja y obliga a la mujer a ventilar su vivencia de violencia ante el comité de familia del barrio antes de denuncia en la Policía Nacional.
“A la hora de tipificar si es homicidio , asesinato o femicidio hay problema por la reforma y es un factor que está afectando porque invisibiliza la violencia hacia la mujer”, dijo la defensora de derechos humanos.
Para el próximo año las mujeres organizadas analizarán las circunstancias y procedimientos en que se está denunciando la violencia contra las mujeres, para evitar subregistros por la reforma a la Ley 779.
