La división de los pesos pesados está muy concurrida y podría ser divertida de nuevo ahora que Tyson Fury ha logrado una gran victoria, poniendo fin a nueve años y medio de reinado del campeón mundial, Wladimir Klitschko, el 28 de noviembre. Aunque Klitschko puede reclamar el título en la revancha de primavera, hay nuevos nombres que prometen ser el futuro de la división de peso pesado.
Entre ellos se encuentran el campeón Deontay Wilder, quien a pesar de enfrentar a oponentes mediocres es tan entretenido como cualquier de los otros grandotes.
Está el prospecto número uno de peso pesado con pegada fuerte Anthony Joshua, el medallista de oro olímpico 2012 en el peso súper peso pesado que está haciendo una impresión más grande con cada gran nocaut.
Y ahora debemos agregar a Ortiz a esa lista. El pegador zurdo parece una máquina de demolición absoluta y una amenaza real, un tipo que podría hacer ruido en la división y causar un daño importante si alguien se atreve a pelear contra él.
Para crédito de Jennings, lo hizo, pero pagó un precio doloroso. Ortiz, de 36 años, un exboxeador amateur cubano (con un récord de 343-19) que desertó y vive en Miami, parece tener todas las herramientas.
Su pedigrí de amateur es supremo. Él tiene un poder tremendo, manos rápidas, buen juego de piernas, una defensa sólida y excelente tamaño (6’4 pies y 240 libras).
Le dio con todo el arsenal a Jennings, de 31 años y de Filadelfia (que solo hizo 17 peleas como amateur), quien venía de una derrota por decisión unánime el 25 de abril ante el entonces campeón Klitschko, pero tuvo una performance creíble. Hizo otra buena pelea en contra de Ortiz, pero fue simplemente superado en un muy buen combate que cerró un buen año de peleas en HBO.