Además de las enfermedades respiratorias y del cáncer de pulmón, la contaminación atmosférica también está ligada a enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis, los infartos de miocardio o las arritmias cardíacas. La Fundación Española del Corazón advierte que ya es el noveno factor de riesgo modificable de las enfermedades crónicas.
La contaminación atmosférica se considera responsable directa de 3.1 millones de las 52.8 millones de muertes por enfermedades crónicas que se produjeron en el mundo en 2010.
Según indica el doctor y editor asociado de la Revista Española de Cardiología, Ángel Sánchez-Recalde, las micropartículas que se encuentran en el aire, especialmente las denominadas “PM2,5”, también influyen en la salud cardiovascular.
“El aumento agudo de las mismas en días determinados de alta contaminación favorece el desarrollo de trombos y coágulos por lo que provoca un incremento de la presión arterial, además de producir vasoconstricción de las arterias coronarias, que son las que aportan sangre al corazón y al cerebro”, añade.
INVESTIGACIONES
Una investigación publicada hace dos años, en Enviromental Health Journal, mostraba un aumento del 11 por ciento de la mortalidad por causa cardiovascular por cada 10 microgramos por metro cúbico en las partículas PM2,5. Estas partículas son las más pequeñas y, por tanto, las más peligrosas por su alta capacidad de penetración en las vías respiratorias.
Asimismo, otros estudios sitúan la contaminación atmosférica todavía más perjudicial para el sistema cardiovascular entre aquellas personas que presentan algún otro factor de riesgo: “Es el caso de los diabéticos quienes pueden ver aumentado en un 44 por ciento el riesgo de padecer alguna cardiopatía”.
El investigador Jonathan Newman, cardiólogo de la NYU Langone Medical Center, ha constatado que la contaminación incrementa el riesgo de ictus: quienes habitan en zonas más contaminadas tienen más posibilidades de estenosis de la arteria carótida, un estrechamiento de la vía que suministra sangre al cerebro.
El estudio, en el que han participado más de trescientas mil personas en los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut, “se suma a los indicios crecientes de que la contaminación del aire es un factor de riesgo importante para la enfermedad cardiovascular”, ha expuesto el doctor.
En las zonas donde la contaminación era superior, las personas presentaban un 24 por ciento de riesgo mayor de estenosis de la arteria carótida, una patología que causa más de la mitad de los accidentes cerebrovasculares que se producen en los Estados Unidos cada año.
AFECTA EL DESARROLLO DE LOS BEBÉS
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) también ha alertado a las mujeres embarazadas porque la contaminación que causa el tráfico puede disminuir el peso de los recién nacidos y perjudicar su desarrollo pulmonar.
Según detalla esta entidad, los contaminantes del aire causan 3.7 millones de muertes prematuras al año en todo el mundo.
La polución atmosférica es la primera causa de muerte y enfermedad.
La SEPAR indica que las infecciones respiratorias agudas representan el veinte por ciento de las muertes anuales en menores de 5 años, proporción que aumenta en países en desarrollo, lugares donde los índices de contaminación del aire son más altos.
En este sentido, la sociedad pide medidas para que se cumplan los criterios de calidad ambiental porque “el aire limpio es un requisito básico para la salud y el bienestar de los humanos”.
RIESGOS
Los cardiólogos investigan nuevos factores y marcadores de riesgo, más allá de los conocidos tradicionalmente, como el colesterol, la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo, la herencia genética, el estrés, la obesidad y la frecuencia cardíaca.
El objetivo es reducir las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en España y en el mundo, mediante la prevención.
Todos ellos coinciden en la importancia de cambiar hábitos de vida, un asunto que no resulta nada fácil en edad adulta y que, como han adelantado los expertos, centrará nuevas investigaciones que empujen a la gente a tomarse en serio la salud de su corazón.