René Alvarado se fue confiado en que no regresaría al país sin la victoria, sin embargo, en Coachella, California, la noche no era suya, por más que fuera insistente, por más que tomara riesgos, le perteneció a su oponente Andrew Cancio, que sin hacer un combate inteligente pudo noquear por primera vez al nicaragüense en el octavo asalto, cuando el réferi de la pelea decidió que era suficiente castigo para un “El Gemelo” que no reaccionaba.
La pelea se dividió en dos. Alvarado sorprendió en los tres primeros asaltos, los ganó sin discusión alguna, propuso, golpeó con su mano derecha en recto, arrinconó a Cancio, que buscaba la corta distancia, pero Alvarado aprovechó su mayor alcance y se alejaba del oponente, pero entraba como un rayo con su mano derecha.
Después de un cuarto asalto muy parejo, pero con una ligera ventaja para el estadounidense, en el quinto episodio “El Gemelo” inició como lo estaba haciendo habitual, yendo al frente, tomando riesgo, buscando a la presa, quería salir conquistando de visita, acorraló a Cancio y le conectó ocho golpes de manera consecutivas, parecía la sinfonía de Alvarado, no obstante, todo cambió con una izquierda en cruzado a la quijada del pinolero, el piso se convirtió como en nube de algodón, estaba al borde del nocaut, pero resistió ese asalto, aunque ya nada fue igual.
Ese cruzado le quitó la vida del combate al nicaragüense, en el sexto y séptimo round perdió la iniciativa, cayó en un boxeo de retroceso, en un instante se fue la vitalidad, hasta que en el octavo terminó la pelea.
Una izquierda en upper cut apagó las luces del “Gemelo”, el réferi hizo el conteo, Alvarado con su rostro lacerado, decidió seguir, para solamente recibir más castigo innecesario, Cancio lo llevó nuevamente a la esquina del ring y entró Jack Reiss a detener la pelea.