Desde que Daniel Ortega asumió la Presidencia de Nicaragua, en enero de 2007, se ha presionado desde su gobierno para que las universidades cierren la participación a políticos, escritores, periodistas y docentes críticos de las políticas actuales.
Ejemplo del cierre de espacios al debate y la promoción de pensamiento crítico entre los estudiantes es el escritor Sergio Ramírez, quien en 2009 fue impedido de presentar su libro El cielo llora por mí en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), debido a la intolerancia y ataques de los dirigentes del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN).
En 2008 miembros del CUUN agredieron a la comandante y exguerrillera sandinista Dora María Téllez y al exdiputado Alejando Bolaños Davis y les impidieron el ingreso al auditorio Ruiz Ayestas, de la Facultad de Ciencias de la UNAN-León, para participar en un foro-debate sobre Derechos y Ciudadanía.
El cierre de espacios se ha extendido a la Universidad Americana (UAM) y a la Universidad Politécnica (Upoli), donde a pesar de estar programada, cancelaron sin dar explicaciones la conferencia de la politóloga de Guatemala, Gloria Álvarez, y de la periodista mexicana Carmen Aristegui con el director del programa Esta Semana, Carlos Fernando Chamorro.
Otro caso que evidencia el cierre de espacios a personas críticas al oficialismo es el despido en junio de 2015 del jurista Gabriel Álvarez como docente de Derecho de la UNAN-León.
Y esta semana se sumó el despido de los decanos de la Facultad de Derecho, Alejandro Aguilar, y de Administración, Álvaro Porta, y de Luis Carrión como director de Desarrollo Institucional de la UAM, todos críticos con el Gobierno.
TÉLLEZ: “SE IMPONE DOCTRINA”
Para la exguerrillera y dirigente del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) Dora María Téllez, lo que está sucediendo en las universidades “es reflejo de lo que ha pasado en el país, la doctrina, donde el régimen de Ortega ha pretendido que haya un silencio y el que piensa distinto se tiene que callar” y es la manera de “imponer la doctrina del Frente Sandinista” a fin de reducir entre los jóvenes el desarrollo crítico.
Téllez consideró que es lo que pasa en la UAM, es “un alineamiento del régimen de Ortega que ahora el Ejército transmite a su universidad, que es la UAM”, cuyo socio mayoritario es el Instituto de Previsión Social Militar (IPSM) del Ejército de Nicaragua.
“La UAM no es una empresa privada, es una extensión de una institución pública. La Constitución de la República convierte a los centros de formación académica en centros de interés y servicio público y por tanto están obligados a tener un respeto a la diversidad de opinión, a la libertad de cátedra para formar profesionales serios”, dijo Téllez.
UNIVERSIDAD ARRIESGA SU PRESTIGIO
La exguerrillera Dora María Téllez considera que la UAM arriesga su prestigio por la forma en que la junta directiva de la universidad despidió a los decanos Alejandro Aguilar y Álvaro Porta, así como a Luis Carrión, porque no hubo cuestionamientos a sus méritos profesionales y académicos, sino que se alegó cambios en la dirección de la universidad, donde requieren a personas afines a esa visión.
“Se sacrifica la calidad académica por las incondicionalidades a la familia gobernante, que siento que es lo que sucede en la UAM”, dijo Téllez.