Botellas, cartón o bolsas plásticas son utilizados para fabricar productos de uso para el hogar. LAPRENSA/ R. FONSECA

Emprendedora hizo de la basura un buen negocio

En 2008 Mirna Castillo Zeledón decidió poner fin a su acción de contaminar el ambiente con la basura que generaba en su hogar. Sentir en carne propia el impacto de la variabilidad del clima, un año sequía y otro inundaciones, la hizo reflexionar de la necesidad de cambiar sus hábitos en el hogar: todo desecho, en lugar de terminar en una bolsa plástica, lo transformaría en una pieza vendible.

En 2008 Mirna Castillo Zeledón decidió poner fin a su acción de contaminar el ambiente con la basura que generaba en su hogar. Sentir en carne propia el impacto de la variabilidad del clima, un año sequía y otro inundaciones, la hizo reflexionar de la necesidad de cambiar sus hábitos en el hogar: todo desecho, en lugar de terminar en una bolsa plástica, lo transformaría en una pieza vendible.

Fue así como las cajillas de huevo, botellas, bolsas, toldos de publicidad, entre otros, Mirna los comenzó a transformar en productos reutilizables como bisuterías, cortinas, adornos, portalápices y hasta bolsos para dama. Así nace: CreoArte, que además de ofrecer productos reciclados, brinda ponencias, servicios de consultorías, diseño de vestuario, producción de pasarelas, exposiciones generales, diseño y transformación de artesanías.

En Managua, según un estudio del Banco Central de Nicaragua (BCN) con cifras de la Alcaldía de Managua, entre 2007 y 2012 la recolección de basura promedio anual se ubicó en 406,840.7 tonelada métricas, de las cuales el 60.7 por ciento se generó en los hogares. Es decir que la producción de basura per cápita por día es de 1.44 libras, se estima.

“Nosotros sacamos mucha basura todos los días: botellas de gaseosas, cajas de jugos, cajillas de huevo, y hay varias formas de reducir esta contaminación, y eso se puede hacer innovando, haciendo cosas creativas y ecológicas y que te permiten tener un ingreso”, sostiene Mirna mientras muestra las piezas que ha venido produciendo en estos últimos años.

A medida que comenzó a ver que sus piezas llamaban la atención de los que pasaban por su casa, tuvo la idea de comprar basura y montar un taller en su casa donde genera seis empleos cada vez que recibe pedidos fuertes.

Y además, Mirna comenta que tal ha sido la aceptación de sus productos que participa en todas las ferias que se organizan a nivel estatal o privado, donde atrae el interés de gran número de visitantes de estos eventos.
Su idea de hacer crecer su negocio, no solo se limita a garantizar con este un ingreso de su hogar, sino que también a través de ponencias y consultorías difunde su compromiso con el medioambiente e inculca este en la gente.

¿De dónde nació su talento de las artes plásticas? Mirna cuenta que desde que era niña siempre se inclinó por transformar todo lo que llegara a sus manos, habilidad que ha perfeccionado a medida que fue tomando cursos lo que le ha permitido “cuidar la calidad de los productos que ahora estoy elaborando”.

De pasarelas a ferias

Sus piezas son exhibidas hasta en pasarelas que ella misma ha organizado y que, según Mirna, han tendido fuerte acogida. La última que organizó fue en 2013, donde expuso 15 piezas de vestuario reciclado. “Fue una colección de tela contemporánea, las que contenían piezas recicladas que van cosidas a la tela hechas a base de cachos de toro, concha nácar, coral negro, bambú y coco, que son lavables y que se pueden lucir en cualquier ambiente u oficina, playa o cualquier momento”, explica.

La pasarela fue presentada inicialmente en un festival ecológico en el municipio de Ciudad Sandino y luego el lanzamiento oficial se realizó en Multicentro Las Américas, donde los asistentes se maravillaron con las piezas. También se presentó en Río San Juan. Inclusive, Mirna cuenta que para hacer estos montajes o bien cumplir con pedidos de compradores en algunas ocasiones ha tenido que vender alguna parte de su patrimonio para obtener capital y comprar la basura que requiere.

Como muestra del amor que siente por su negocio, esta emprendedora cuenta que para el montaje de la pasarela vendió su vehículo para comprar la materia prima y además para cubrir todos los gastos del evento.
Mirna sostiene que además de aprovechar esa pasarela para promocionar los productos que fabrica, también difundió la necesidad de promocionar el reciclaje para proteger el medioambiente.

“Ahora en mi casa yo saco un poquito de basura, siendo principalmente desperdicios de comida. En el caso de los desperdicios de las frutas o verduras los uso para abonar mis plantas”,  Mirna Castillo.

Los productos de CreoArte se han ofrecido en ferias realizadas y organizadas en el Puerto Salvador Allende, el Banco Central de Nicaragua, la Vicepresidencia y Enacal. También en las ferias que organiza el Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa, así como en los foros de reciclaje y la ExpoTaiwán.

Mirna sostiene que para expandir su experiencia hacia otras personas, ha decidido integrarse a una red de artesanos y además en Ciudad Sandino está apoyando a un grupo de mujeres del basurero de ese municipio para enseñarles a diseñar productos reciclados. “Lo que queremos no es solo que la gente nos compre, sino que lo aprenda, que lo haga en casa, que lo haga en familia, nos interesa educar en un reciclaje decorativo y que eso les lleve a crear un ingreso económico”, afirmó.

Según esta empresaria una pieza reciclada puede costar como mínimo 40 córdobas y una corona decorativa hasta 150 córdobas. Los mayores pedidos los tiene, según Mirna, en temporadas festivas.

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