La OTAN llamó ayer a la calma y a rebajar la tensión entre Rusia y Turquía, luego de que un avión militar ruso fue derribado por dos cazas F-16 turcos en la frontera con Siria porque presuntamente había violado su espacio aéreo.
El presidente ruso Vladimir Putin catalogó el incidente de “una puñalada en la espalda por parte de los cómplices de los terroristas” y advirtió “consecuencias significativas”.
Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, instó “a la calma y a aminorar tensiones”, después de una reunión del Consejo del Atlántico Norte —máximo órgano decisorio de la organización compuesto por los embajadores de los 28 aliados—, a petición de Turquía, cuyas autoridades aseguran que los pilotos del caza ignoraron hasta diez advertencias.
Sin embargo, Putin sostiene que el Su-24 “estaba en el aire cuando fue atacado a una altura de seis mil metros y a una distancia de un kilómetro de la frontera con Turquía”.
Stoltenberg dijo que “el análisis que recibimos de varios aliados (…) son consistentes con la información que nos ha proporcionado Turquía”. De momento la OTAN no ha tenido “contacto directo” con Moscú por esta situación, indicó.
EVITAR TENSIÓN
Desde hace mucho los gobiernos ruso y turco están en desacuerdo en cuanto a la crisis de Siria, ya que Turquía busca expulsar al presidente Bashar al Asad, un importante aliado de Rusia.
“Nunca toleraremos tales atrocidades como la sucedida hoy (ayer lunes) y esperamos que la comunidad internacional encuentre la fortaleza para unir fuerzas y combatir este mal”, dijo Putin.
El primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, insistió que su país tiene el derecho de “tomar todo tipo de medidas” contra violaciones fronterizas e hizo un llamado a la comunidad internacional para “extinguir el fuego que incendia Siria”.
A pesar de las fuertes palabras, algunos analistas consideran que Rusia y Turquía tienen motivos para evitar que escale el incidente.
Ian Kearns, director del centro de investigación de Londres Red de Liderazgo Europeo, explicó que la relación económica rusa y turca, incluido el campo energético, es importante para Moscú. Y Rusia y Occidente parecen estar de acuerdo con erradicar al Estado Islámico tras el ataque a una aeronave rusa sobre Sinaí el 31 de octubre y los ataques a París del 13 de noviembre.
DIPLOMACIA
“La diplomacia y la rebaja de las tensiones son importantes para resolver esta situación”, sostuvo Stoltenberg, quien recordó que en anteriores ocasiones ya había expresado su “preocupación por las implicaciones de acciones militares de Rusia cerca de las fronteras de la OTAN”.
Reiteró además que, como la Alianza Atlántica ha dejado claro reiteradamente, “estamos en solidaridad con Turquía y apoyamos la integridad territorial de nuestro aliado”.
El primer ministro británico David Cameron pidió a Davutoglu que establezca una “comunicación directa” con Moscú para aclarar el incidente y evitar un incremento de la tensión. Este incidente es la primera ocasión en medio siglo que un miembro de la OTAN derriba una aeronave rusa.
PILOTOS BALEADOS
Fuerzas rebeldes balearon a los dos pilotos del caza ruso mientras descendían en paracaídas y uno murió, dijo Jahed Ahmad, vocero del grupo rebelde de la Décima División Costera. De momento se desconoce la condición del segundo piloto.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos explicó que en la zona donde cayó el avión militar, el norte de la provincia de Latakia (noroeste de Siria), es escenario de enfrentamientos entre el Ejército sirio y distintas facciones yihadistas, como el Frente al Nusra.
El bombardero apoyaba a las tropas sirias que libran una ofensiva en la zona.