Las discusiones se extenderán por algunos días, quizás, pero lo que prevalecerá será la decisión unánime con la que el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez se impuso ante el boricua Miguel Ángel Cotto, para conquistar el título de las 160 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
Con puntajes de 117-111, 119-109 y 118-110, se decretó nuevo monarca a Álvarez (46-1-1, 32 KO), aunque Cotto (40-5, 33 KO) dio una presentación sólida ante un boxeador más joven y fuerte que él.
“Lo respeto, pero aquí comenzó mi era”, dijo el monarca tras el combate.
“Canelo” y Cotto cumplieron con el pronóstico de una presentación de alto nivel en Las Vegas, Nevada, anoche, aunque el dominio absoluto en los primeros rounds del puertorriqueño y los cambios de ritmo en la pelea quizás no fueron previstos.
Cotto se movió en el cuadrilátero como un joven en sus 20 años, cerró su guardia como puerta de caja fuerte y picoteaba con sus golpes a el “Canelo”. Así fueron los primeros cuatro asaltos del combate.
Poco a poco, Álvarez fue encontrando su escurridizo objetivo y empezó a pegar con fuerza.
Del séptimo al octavo asalto, el azteca tuvo sus mejores momentos, sacando provecho a lapsus de valentía excesiva de Cotto, que decidió pelear como más le gusta a Álvarez: frente a frente.
Los últimos episodios de esta novela boxística fueron parejos. Cotto seguía corriendo y picoteando, mientras Canelo arponeaba al boricua con golpes no tan seguidos, pero sí fuertes.
Al final, el vaticinio de ver a un “Canelo” victorioso se cumplió, aunque no cómo se esperaba. En lugar del nocaut ante un peleador veterano, se le vio sufrir al tener que dar caza a un hombre aún lleno de energía y sobre todo, sabiduría boxística.
Pero la industria es la que más celebra, después de Álvarez, pues queda abierta la pelea deseada por muchos: “Canelo” contra Gennady “GGG” Golovkin.



