¿Cuántos nicaragüenses han sido invitados por universidades de China continental para impartir cursos superiores? Seguramente no muchos. O tal vez ninguno, hasta que a mediados de este año el doctor Gabriel Tellería Maltez fue invitado por Xi’an Jiaotong University para impartir cursos de Economía durante poco más de ocho semanas.
Gabriel Tellería es un nicaragüense de 44 años, licenciado en Economía con un máster en Desarrollo Económico y Planificación y un doctorado en Administración Pública —todos sus estudios fueron realizados en Virginia Tech, en el Estado de Virginia, de los Estados Unidos—.
Actualmente es profesor en la Facultad de Administración y Políticas Públicas de Walden University, donde imparte cursos en Ética y Justicia Social, Políticas Públicas, Teoría de Administración Pública, entre otras.
Este verano el Dr. Tellería viajó a la ciudad de Xi’an, en el interior de China, para impartir cursos de Economía en Xi’an Jiaotong University. “Xi’an es una ciudad muy tradicional, es la primera de las cuatro antiguas capitales del país. A diferencia de Shanghái o Pekín, muy poca gente habla inglés y al llegar después de casi cuarenta horas de viaje lo que uno experimenta es un shock cultural de altas proporciones”, dice el Dr. Tellería.
China se ha convertido en la segunda economía mundial, tomando como base el PIB. Muchos expertos consideran que es posible que en relativamente poco tiempo supere el PIB de los Estados Unidos, lo que hace al “modelo chino” un fenómeno interesante de estudiar.
Además, en los últimos años el Gobierno de Nicaragua, aunque no tiene relaciones diplomáticas con China, sí ha realizado acercamientos comerciales y, lo obvio, el plan del tan anunciado Canal, que está en manos de un empresario chino. Sobre estos temas habló el Dr. Tellería en esta entrevista.
¿Cómo fue la experiencia?
La experiencia de impartir clases en la China fue extraordinaria, pues me expuso a una cultura muy distinta a la nuestra, nueva pero al mismo tiempo milenaria, lo cual, como catedrático, me ha ayudado a crecer y asimilar algunas de las “mejores prácticas” del modelo chino de educación universitaria.
¿Qué fue lo más desafiante de su
experiencia en la China?
El entorno es completamente extraño a lo que estamos acostumbrados en Occidente. Uno observa a su alrededor el idioma escrito, los símbolos, los rótulos y escucha a las personas, pero nada tiene similitud alguna, ni con lo nicaragüense ni con lo estadounidense. La sensación es, tal vez, como de estar “mudo”.
Usted imparte cursos sobre Teoría de Administración Pública, Ética, Justicia Social y temas similares. Me gustaría conocer su visión sobre el crecimiento económico chino, partiendo de que se da en un régimen cerrado, de partido único…
Bueno, la administración pública está compuesta por muchos elementos, incluyendo lo que has mencionado, la ética, justicia social y por supuesto el manejo de la economía. La ética es un elemento fundamental en la administración pública, pues sirve como ancla moral, que guía las acciones de los servidores públicos y de ella se desprenden los valores que componen a la sociedad. En este sentido, acudimos a la ética para evaluar y justificar nuestras acciones y decisiones, sean estas personales o administrativas o gubernamentales, o dentro de un régimen cerrado, o de partido único (como el de la China) o dentro de un sistema democrático.
Pero entonces, ¿cuáles son las implicaciones de esto y su visión para el crecimiento económico en China?
China ha sido el país con mayor crecimiento en los últimos cuarenta años, experimentando tasas de crecimiento promedio anual de hasta diez por ciento, según el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, China también ocupa el primer lugar entre los países más contaminantes del mundo y en materia de derechos humanos ha sido criticada por restringir las libertades de sus ciudadanos.
Entonces, creo que el desafío para China está ahí; en encontrar el punto de equilibrio que le permita alcanzar las tasas de crecimiento necesarias para cumplir con las necesidades de su enorme población y a su vez reducir sus niveles de contaminación y continuar sobre su proceso de apertura y mayor respeto a los derechos humanos y libertades individuales y colectivas.
Por otro lado, lo que hemos escuchado por décadas es que lo que trae crecimiento económico es el libre mercado, pero China ha desafiado esa lógica… ¿cómo funciona el libre mercado en China en medio de un sistema político autoritario?
Así es. El libre mercado no es un sistema perfecto, pero es la mejor opción para el crecimiento económico. Precisamente las tasas de crecimiento de la China desde 1980 son producto de la apertura de su economía y su transición hacia una economía de libre mercado, integrada al sistema económico mundial. Asimismo, este sistema capitalista ha permitido a China reducir sus niveles de pobreza considerablemente.
Ahora, con respecto a tu segunda pregunta, China mantiene una economía capitalista, de mercado, pero controlada y regulada por el Estado. Es decir, capitalismo de Estado, más que capitalismo de mercado.
¿Ese crecimiento económico está
llegando a todos los chinos o lo que existe es una élite económica,
política y militar y luego cientos de millones de pobres?
Pese a su crecimiento en las últimas décadas, el auge económico no ha producido bienestar social de forma equitativa. La disparidad entre las áreas urbanas y rurales es marcada. Ciudades como Shanghái y Pekín gozan de tecnologías de comunicación avanzadas, carreteras y sistemas de transporte colectivo modernos y una población educada y altamente calificada. Todo lo contrario se puede apreciar en las áreas rurales.
¿Cree usted que el sistema chino puede ser una fórmula para que otras sociedades salgan de la pobreza?
Los desafíos de este milenio atentan contra la capacidad de las naciones en poder enfrentar graves problemas, entre ellos, deterioro del medioambiente, el terrorismo, el crimen organizado, el narcotráfico, los conflictos bélicos y sus repercusiones (como lo que estamos viendo en Siria) y por supuesto, la pobreza extrema. Entonces, cualquier modelo de crecimiento económico debe estimular la base productiva de la economía, promover el libre comercio y la inversión pero dentro de un marco de “amistad ambiental y social”, que permita la inclusión social entre los diferentes sectores de la sociedad y la protección del medioambiente.
¿Considera aceptable intercambiar la libertad por el crecimiento económico?
Bajo ningún punto. La libertad en todas sus expresiones es una condición necesaria para el crecimiento económico, pues garantiza el derecho de propiedad y de los contratos, permite (entre otras cosas) la eficiente difusión de ideas y conocimientos dentro de un entorno social y económico a la vez que estimula la creatividad y el dinamismo de los actores económicos.
Sí, puede haber crecimiento económico en sistemas autoritarios. Lo hemos visto en muchos países. Sin embargo, en estos casos se ha intercambiado la libertad por el crecimiento económico y esto no es ni deseable ni sostenible en el tiempo. La participación ciudadana en todos los asuntos de una nación, la transparencia del Estado y, sobre todo, la supremacía de la Ley y el Estado de Derecho son condiciones necesarias para el crecimiento económico a largo plazo.
No puedo terminar la entrevista sin preguntarle si encontró inquietudes sobre el proyecto del Canal Interoceánico.
Sinceramente no hubo mucha oportunidad de conversar con mis homólogos chinos. Pero sí me sorprendió un poco la falta de conocimiento sobre este tema, considerando su magnitud e importancia.
“LA EDUCACIÓN ROMPE EL CICLO DE LA POBREZA”
¿Hay estudiantes nicaragüenses en la universidad de Walden?
No creo. Al menos yo no he conocido ninguno en los cuatro años que he estado en Walden.
Es desafortunado, porque la misión de Walden University es promover el cambio social a nivel global y creo que Nicaragua se beneficiaría mucho de profesionales y académicos con este tipo de formación. Veamos el ejemplo de los “Tigres Asiáticos”: Singapur, Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong que han logrado sacar a sus pueblos de la pobreza extrema y se han convertido en potencias económicas mundiales por su compromiso con la educación a todos los niveles.
¿Entonces por qué es que nuestros gobiernos no invierten en educación?
Se está invirtiendo, pero no lo suficiente ni de la forma más adecuada. Por ejemplo, según el Presupuesto Ciudadano publicado por Ieepp para 2015, Nicaragua está invirtiendo aproximadamente seis mil córdobas por alumno de secundaria, siete mil córdobas por alumno de primaria, pero menos de dos mil córdobas por alumno de preescolar.
Estas cifras son preocupantes, pues según algunos expertos en la materia, los años críticos en el desarrollo de una persona son entre las edades de 0 y 8 años.. Por otro lado, el retorno a la inversión en el capital humano es considerablemente más alto durante los años de preescolar. Creo que sería importante evaluar las políticas públicas en torno a la educación, en función de lograr una distribución del gasto público más equitativa y eficiente.
Hay otros factores a considerar. La educación es una inversión a largo plazo, que suele generar externalidades positivas generacionales. Es decir, que sus frutos no se ven hasta muchos años después, por lo cual a veces los gobiernos optan por invertir en “cosas más vistosas” o que calzan mejor de una u otra forma dentro de las estrategias políticas y partidarias. Después de todo, es política ¿no es así?
A pesar de esto, Nicaragua continúa siendo un país con gran potencial. Pero este potencial no puede ser desarrollado con una fuerza laboral incapacitada, subempleada, desprotegida (considerando que el setenta por ciento de la fuerza laboral trabaja en la informalidad).
Necesitamos una visión de país progresista, fundamentada en la educación a todos los niveles, que promueva un sentido de nación y compromiso ciudadano y que nos permita romper el ciclo de la pobreza, para colocar a Nicaragua como ejemplo de desarrollo sostenible y progreso para la región y el mundo entero.
